El senador colombiano Luis Eladio Pérez, que permaneció siete años en manos de las Farc, afirmó en París que no se siente todavía libre mientras sus compañeros siguen en la selva y estimó que la prioridad actual es la liberación de Ingrid Betancourt.
'El tema fundamental en estos momentos es Ingrid Betancourt, que puede ser la primera o la última' de los rehenes en ser liberada, dijo el senador, 'pero no hay otra solución para avanzar en el canje de todos los retenidos y en un proceso de paz'.
En conversación con la AFP, el senador, liberado a finales de febrero, reiteró que no sufre el síndrome de Estocolmo, es decir la identificación del cautivo con sus ex secuestradores, y aseguró que no es portavoz de ninguna facción sino sólo de su 'conciencia'.
A quienes le acusan de mostrar puntos de vista partidarios, Pérez recordó que ha sido 'muy crítico con el presidente, colombiano Alvaro, Uribe como también con las Farc'. 'Mi credibilidad está en situarme en el centro', garantizó.
'Mi propia experiencia me hace tener una sensibilidad muy especial', expresó. 'Parte de mi vida quedó en la selva con los compañeros que se están pudriéndose allí. Lo único que me mueve es conseguir su liberación', aseguró.
Valorando el enorme impacto de la solidaridad internacional, Luis Eladio Pérez señaló que esta movilización ha sido decisiva para superar uno de los grandes dramas de los rehenes: la indiferencia y el olvido de la sociedad colombiana.
Para el senador, que dice haber superado el odio y el rencor que pudo guardar de su experiencia, las Farc son un 'movimiento político con una organización militar que ejecuta actos terroristas'. 'Como el secuestro del que fuí víctima y durante el cual sufrí los peores vejámenes', citó.
Desde su punto de vista, Pérez consideró que la guerrilla colombiana responde a una realidad particular y no puede ser catalogada del mismo modo que otras organizaciones, 'como Al-Qaida', ni calificada en virtud de parámetros aplicados después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.
'La miseria, la pobreza y la injusticia social son el caldo de cultivo para que la gente busque una expresión de violencia, cuando no puede hacerlo políticamente', estimó.
Según el parlamentario y ex rehén, en la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Farc, se ha producido un cambio de mentalidad política. Y la prueba es su propia liberación, 'que no se debió a razones humanitarias'.
'Comprendieron que si con el secuestro obtuvieron una posición internacional, ese tiempo ya pasó y ahora viene el tiempo de negociar políticamente', explicó.
'El primer y gran error del presidente Alvaro Uribe ha sido no reconocer que hay un conflicto armado', agregó, subrayando que no le cabe la menor duda de la voluntad política del mandatario para actuar, solucionar el problema de los rehenes y avanzar hacia un proceso de paz.
Sin embargo, Pérez reconoció el particular contexto geopolítico en que desarrolla el conflicto colombiano, los intereses extranjeros que en él intervienen y la injerencia en éste de Estados Unidos. 'El Plan Colombia y el Plan Patriota están allí para demostrarlo', comentó.
Por ello, el senador colombiano destacó la necesidad de suspender la ayuda militar que Colombia recibe de Estados Unidos si se quiere caminar hacia una pacificación del país y usar esos fondos 'en programas sociales y en beneficio de las víctimas del conflicto en Colombia'.