Cuando Orlando Andino estaba dirigiendo los trabajos de construcción de la catedral San Pedro Apóstol, no se imaginó que 57 años después estaría contrayendo matrimonio religioso en ese templo que él considera la mejor obra de su vida.
Casi cuarenta años permaneció entre croquis, planos y el olor a cal y cemento para ver materializado el templo que, por aquel entonces, era su sueño y el de los sampedranos.
En ese tiempo conoció a Alejandrina Díaz, con la que recientemente se casó por la ley de Dios, como quería la pareja.
Ni siquiera terminó la educación primaria, pero a sus 19 años Orlando Andino ya era catalogado como un genio de la construcción gracias a los conocimientos que adquirió con práctica y autoenseñanzas.
La construcción de la catedral comenzó en 1949 bajo la dirección del salvadoreño Pablo Barahona y el ingeniero italiano Emilio Arocni, que poco a poco le fueron legando la responsabilidad al joven Andino, como si presintieran que la muerte no les permitiría llegar al final del proyecto.
La cripta
A Andino le correspondió el honor de cargar personalmente los restos del padre Juan Sartre que se encontraban sepultados en la vieja iglesia de madera para depositarlos en una tumba de la cripta que acababa de construir.
La cripta, localizada en el primer nivel de la catedral, es uno de los sitios que más impresionan a los turistas que de cuando en cuando llegan para conocer más de la ciudad.
Allí también están sepultados los párrocos Antonio Capdevilla, José García Villas y Jaime Brufau.
Bajo las baldosas del piso está enterrada una urna que contiene la primera piedra de la construcción, monedas antiguas y documentos de la época. Estas reliquias serán exhumadas durante un acto especial, al cumplirse doscientos años de haberse iniciado aquellos trabajos.
Andino permaneció en el templo ultimando detalles hasta que fue pintado por primera vez en 1986. Incluso ayudó al artista libanés Jacobo Fonous a representar a los apóstoles que parecen mirar desde lo alto y la bóveda principal.
Quienes llegan a meditar al templo también se solazan contemplando las capillas pintadas en los laterales por el español Antonio Gorgues en honor a San Vicente de Paúl, la Virgen de la Medalla Milagrosa, el Santísimo, el Corazón de Jesús, San José y el Crucificado.
'Nací para hacer esta catedral. Se me metió en la cabeza que tenía que terminarla', dice Andino, quien todos los lunes llega al templo, como si fuera a ver a una hija, confundido entre los fieles que buscan la quietud del santuario.
Nadie se imagina al verlo que fue él quien logró terminar la majestuosa obra guiado por los planos que dejaron sus diseñadores antes de morir.
'Había planos hasta para colocar un tornillo', expresa. Lo que más le costó fue la construcción de la cúpula principal por la dificultad que representaba subir los materiales.
'Todavía sueño que estoy encaramado en los andamios', agrega.
Sueños realizados
El otro sueño se le cumplió recientemente, a los 76 años, al casarse en ese templo con su compañera de toda la vida, Alejandrina Díaz, con quien solamente estaba unido por lo civil.
La conoció cuando ella vino a trabajar en una glorieta que servía para recaudar fondos en beneficio de la construcción de la catedral.
Se casaron por lo civil, pero él le prometió al Señor que se casaría por lo eclesiástico en cuanto terminara la catedral.
Sin embargo, como enfermó y luego murió monseñor Jaime Brufau, quien los iba a casar, la boda se pospuso indefinidamente. Luego vinieron tiempos difíciles para la pareja y fue hasta hace poco que se dieron el sí ante el padre Saturnino Senis.
Datos relevantes de la obra
Al terminar el trabajo de albañilería se habían empleado en construcción de la catedral casi cinco millones de ladrillos.
Cada pilastra de las que sostienen la bóveda central lleva 120 varillas de una pulgada de diámetro, con sus amarres, 400 pies cúbicos de arena y grava, 100 bolsas de cemento y más de seis mil ladrillos.
Cada una de las torres tiene, de la base a la cruz, 40 metros, y el ancho interior de cada una es de seis metros por lado.
Una de las actividades que se llevaron a cabo para la recaudación de fondos pro catedral fue la Operación Termómetro.
Era un simulado medidor de temperatura de 25 pies de alto, cuya columna iba subiendo gradualmente en su escala a medida que se iba introduciendo dinero en una alcancía gigante.
La consigna era reventarlo a fuerza de dinero, pero sólo se recaudaron 12,437 lempiras.
Datos
Desde el primer momento se pensó en una obra magna, que fuera verdadera catedral y monumento histórico en San Pedro Sula.
La boda se llevó a cabo a instancias no sólo de la pareja, sino de la misma iglesia que quería honrar el trabajo del constructor.
Los últimos retoques
1979
Quedan colocadas las gigantescas puertas de las tres fachadas, remachadas con grueso herraje.
1980
Se cerca todo el rededor del gran templo con una verja ornamental elegante y robusta de dos y medio metros de alto.
1981
Se sellan algunas terrazas, techos y paredes y se reparan ventanales que dejaban colar el agua cuando llovía.
1984
Se comienzan a reparar desagües y el repello interior con la idea de decorar el ábside y pintar toda la catedral.
1986
El pintor Antonio Gorgues decora el ábside e indica cuál será el mejor trazo de pintura para lo restante del edificio.
1987
La catedral está decorada en la parte interior del ábside y enteramente pintada por dentro y por fuera.