Una fotografía sobre su féretro la retrata como era: una mujer jovial, excelente profesional, esposa, madre, hermana y un ser humano excepcional.
Sara Villacorta había cumplido recientemente 41 años y el viaje de negocios que hizo la llevó a la muerte al convertirse en una de las 14 víctimas del accidente aéreo de la compañía Central American Airways.
La ejecutiva de bienes raíces y abogada de profesión será sepultada hoy y habrá una misa de cuerpo presente en la iglesia San Vicente de Paúl.
Su velatorio es en Funerales del Recuerdo, adonde llegaron compañeros de sus dos adoradas hijas para acompañarlas en la dura prueba que Dios les ha puesto.
El mandatario de la República, Porfirio Lobo, también llegó para darle el pésame a la familia Midence Villacorta y se solidarizó con ellos ante la irreparable pérdida.
Ejecutivos y empleados de la empresa Guantes Sureños y de la Asociación de Maquiladores de Honduras acudieron al velatorio ya que Villacorta estaba casada con Roberto Midence, otro empresario.
La consternación por la muerte de Villacorta era evidente y como muestra de la solidaridad con los familiares llegaron muchos ramos de flores y cintillos con mensajes de fortaleza para la familia.
Quienes la conocieron la describen como una mujer trabajadora y muy emprendedora. “Amaba a sus hijas y a su esposo”, decían.
Sara es ex alumna del instituto María Auxiliadora, adonde llegaron varias ex compañeras para dar el último a Dios a su amiga. Era miembro de la Cámara de Bienes y Raíces de Honduras y fundó una empresa con Karen Midence.