Fue el jueves, 14 de diciembre. Él acercó la mano a la gran losa de mármol tosco, casi sin pulir, tocó la inscripción Paulo Apostolo Mart, cayó de rodillas y se puso a rezar.
Al patriarca ortodoxo griego, Christodoulos, casi se le escapan las lágrimas. Estaba tocando la tumba del apóstol Pablo, el de los gentiles, el fundador de las comunidades griegas de Galacia o de Corinto.
Aunque fuese la primera vez que un patriarca ortodoxo griego visitaba Roma desde el cisma de Oriente de 1054, era, sobre todo, la primera vez que un líder religioso tocaba el sepulcro de Pablo.
Algo más importante que el abrazo que acababa de recibir del Papa Benedicto XVI por la mañana en el Vaticano. O que el regalo de la solemne ceremonia posterior en la Basílica de San Pablo Extramuros.
Descubrimiento
El cardenal Andrea Cordero Lanza de Montezemolo le entregó parte de la cadena con la que fue encadenado el apóstol. Pero la tumba era un milagro.
El descubrimiento del sarcófago se había dado a conocer al mundo dos días antes. Los arqueólogos, dirigidos por Giorgio Flippi, tardaron cuatro años en desenterrarlo.
“No ha habido dudas durante los últimos 20 siglos de que la tumba estaba aquí. Ha estado visible y no visible en varias ocasiones en el pasado, hasta que se desenterró”, explicaba el cardenal.
La encontraron entre los estratos de los sucesivos templos construidos unos sobre otros. Y es que, en el lugar donde se enterraron los restos de San Pablo, se erigió primero un pequeño trofeo (monumento, mencionado por el presbítero Gayo a finales del siglo II), para cobijar el sarcófago. A su alrededor, en el año 320, Constantino mandó edificar la primera Basílica.
El sarcófago mide 2,55 metros de largo por 1,25 de ancho y 0,97 de altura y está cubierto por una tapa de 30 centímetros de espesor. Es todo él de már
Y erigieron una basílica de cinco naves y 131 metros de longitud.
Con el paso de los siglos, la basílica de San Pedro seguiría creciendo en longitud y riqueza, mientras la de San Pablo quedaba marginada.
Y hasta desaparecía su sepulcro. ¿Para evitar competencias entre Pedro y Pablo?
Quién fue
Pablo fue contemporáneo de Jesús de Nazaret, aunque presumiblemente no llegaron a encontrarse en vida. Tras la muerte de Jesús, hacia el año 30, comenzaron a formarse grupos de seguidores
del Nazareno.
Y Saulo se convirtió en el perseguidor. Dos años después, se cae del caballo camino de Damasco, se convierte al cristianismo y se transforma en el mayor difusor de la fe.
Fundó comunidades en Macedonia, Grecia y Asia Menor. Escribió 14 cartas.
Frase
¿Es de San Pablo? “No hay ninguna duda”, dijo el cardenal Andrea Cordero. El Vaticano intentó hacer alguna comprobación.