21/02/2024
03:07 PM

Más del 87% de las remesas es gastado en consumo

  • 04 julio 2023 /

Economistas consideran que las remesas ayudan a familias hondureñas a sobrevivir y a muchos gobiernos les ha permitido tener menos presión social.

SAN PEDRO SULA

Geraldina Perdomo (31 años) recibe todos los meses un promedio de $300 que su esposo, Manuel Castellanos, le envía de Estados Unidos para comprar alimentos, medicinas y los útiles escolares de los dos niños (10 y 12 años).

Los más de L7,000, que obtiene cuando retira la remesa del banco, representan para Perdomo “una salvación” porque donde vive “no hay empleo durante todo el año, solo en diciembre” cuando hay corte de café.

“Con la remesa puedo comprar frijoles, maíz, jabón para lavar, ropa y zapatos para los niños. Las compras las hago en Santa Bárbara y también en San Pedro Sula cuando viajo, que es de vez en cuando”, dijo Perdomo ayer, mientras se encontraba por abordar un autobús en la Gran Central Metropolitana con destino a Santa Bárbara.

El esposo de Perdomo emigró a finales de 2021 y tardó alrededor de un mes en llegar a Texas. Él no pagó un traficante de personas, sino que viajó en un grupo que paulatinamente se dispersó en México. Comenzó a enviar dólares a su familia hasta en abril de 2022.

Margarita Pineda, 62 años, residente en San Pedro Sula, asiste al banco religiosamente todos los 15 del mes porque su hijo que vive en España le envía $350 para que compre “comida, medicinas y pagar el apartamento”.

“Hasta principios del año pasado, yo recibía $500. Tenía un hijo en Miami que me enviaba $250, pero él ya murió. Sólo he quedado con mi hijo que trabaja en España. Él antes me mandaba $250 y hoy me manda $100 más para cubrir todos los gastos”, dijo.

Datos

- 4.2 Millones de hondureños recibieron remesas entre 2017 y 2022. En ese período, el país registró un ingreso de más de $34,519 millones.

- $4,115.6 Millones de dólares. Ingresaron (entre enero y 15 de junio) al sistema financiero nacional por concepto de remesas familiares

Perdomo y Pineda son parte de los 2.5 millones de hondureños que, según el estudio Remesas Familiares en Honduras 2017-2022 del Banco Central de Honduras (BCH), reciben apoyo económico desde el exterior y que utilizan ese dinero primordialmente en consumo de productos y servicios.

Estadísticas obtenidas por medio de encuestas realizadas por el BCH indican que alrededor del 87% de las remesas que llegan al país son empleadas por los beneficiados “para cubrir necesidades básicas o de consumo corriente (manutención, tratamientos médicos y educación)” y sólo un “7.5% son utilizadas para adquirir algún tipo de activo”.

Ángel Jiménez, expresidente del Colegio Hondureño de Economistas (CHE) en el norte del país, explica que esos porcentajes demuestran que “las remesas son para la sobrevivencia de las personas beneficiadas y son pocos los hondureños que las utilizan para invertir en bienes inmuebles para su retiro”.

“Este fenómeno de las remesas ocurren en la mayoría de países y es un fenómeno terrible porque no progresa el que la recibe y no progresa la persona que la envía. La persona que la recibe la gasta en consumo, no multiplica, y la persona que envía trabaja mucho y se priva de muchas cosas. Pero esto es parte de una cultura arraigada, el que se va se responsabiliza de mantener al que queda”, dijo.

Sin embargo, Jiménez considera que “si el país no recibiera remesas, habría una pobreza enorme y una conflagración social” y “para muchos políticos las remesas son un alivio porque reducen la presión social y se mantienen en una situación de comodidad y no hacen nada para solucionar los problemas de educación y salud”.

El año anterior, de acuerdo con cifras del BCH, 2,587,686 hondureños recibieron $8,651 millones en remesas. Este año, pese a los pronósticos adversos de organismos internacionales, las remesas mantienen un importante ritmo de crecimiento.

Entre enero y mayo, los hondureños en el exterior enviaron $3,722.8 millones, unos $260 millones adicionales a la cantidad registrada en igual período del año pasado: $3,462.1 millones.

El Banco Mundial (BM) estima que en 2023, los países receptores de remesas observarán una contracción asociada principalmente a la economía norteamericana.

“En 2023 se proyecta que las remesas crezcan un 3,3%. Pero con las perspectivas estrechamente vinculadas a la evolución de la economía estadounidense, que se está desacelerando, los riesgos están sesgados a la baja”, dice el informe Las remesas siguen siendo resistentes, pero es probable que se desaceleren, del BM.

“A mediados de junio, después de visitar Honduras, la misión de técnicos del Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió a través de su comunicado que “una desaceleración (...) de la economía estadounidense, sobre todo en el mercado laboral, y un mayor endurecimiento de las condiciones financieras mundiales afectarían a las remesas”.

Menos del 10% invierte, en algún tipo de activo, el dinero enviado por emigrantes.