La Ceiba, Honduras.

Sin agua y energía eléctrica, miles de ceibeños y pobladores de Atlántida ahora se enfrentan a una nueva y dura realidad.

Los racionamientos anunciados oficialmente por la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (Enee) han despertado preocupación y desesperación en diversos sectores productivos y económicos del litoral atlántico.

Esta región padece desde el año pasado interrupciones en el servicio de energía; la situación será peor en los próximos meses porque se le suma el racionamiento del servicio de agua potable.

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Producción en riesgo

Unos 100 mil litros de leche diarios estarían en riesgo de perderse en esta región por estos racionamientos en los más de 30 Centros de Recolección de Leche (Crel) del litoral atlántico.

“Estamos hablando de que esta cantidad no puede mermar por falta de producción, sino por no poder refrigerarla; eso significa que se va a perder”, estimó Lionel Castellanos, presidente de la Asociación de Ganaderos y Agricultores de Atlántida (Agaa). Según los productores de leche, esta pérdida se traducirá en unos 10 millones de lempiras diarios para las más de cuatro mil familias dedicadas a este rubro.

“Esta leche se recoge cada dos días; es decir que se necesitan más de 24 horas de energía eléctrica para enfriarla. Además, muchos productores independientes ordeñan con equipos que necesitan este servicio”, aseguró Castellanos.

Para los industriales, estos racionamientos causaron pérdidas que nunca se recuperarán.

“En el sector industrial, toda la maquinaria opera con energía. Los trabajadores tienen que pararse y esto es un tiempo que no se puede recuperar, mientras el costo va corriendo”, criticó Roger Cálix, coordinador regional de la Asociación Nacional de Industriales (Andi) en el litoral atlántico. Solo en La Ceiba, unos 20 industriales han sido afectados ya con los apagones programados desde el año pasado.

Los microempresarios son otro de los sectores afectados por racionamientos.

Ríos se han secado

Unido a los racionamientos anunciados por la Enee, el Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillado (Sanaa) mantiene medido en esta ciudad el servicio de agua para los abonados ceibeños.

El cambio climático ha causado un descenso en los ríos y ha secado totalmente algunos en las partes bajas. En algunos sectores cortan el suministro más de ocho horas diarias.

Atlántida es uno de los departamentos con mayor riqueza hídrica, pero el agua está desapareciendo debido a la deforestación masiva de las microcuencas; eso produce desabastecimiento en las represas que dan el líquido a varias comunidades.

En los municipios de La Masica y Esparta, en Atlántida, funcionan dos microhidroeléctricas. En una de ellas, con capacidad de generar cinco megas, solo se está produciendo el 45% de su capacidad instalada.

Todo esto se debe a que el caudal del río San Juan ha bajado por falta de lluvias y la masiva deforestación.

“Unas 400 hectáreas cerca de la cabecera del río se han deforestado en los últimos meses y esto ha hecho que la junta de agua de la comunidad de San Juan Pueblo haya decretado una emergencia y que las empresas hidroeléctricas no estén generando su capacidad”, informó Gerardo Quijada, alcalde de La Masica.

Alfredo Ortega, subgerente regional de la Enee en el litoral, informó que por el momento están revisando la programación de los apagones con el personal de distribución y el Centro Nacional de Despacho.

“Vamos a revisar si esta situación no nos afectará más y tengamos que incrementar hasta tres o cuatro los circuitos desactivados, cuando dos normalmente se estaban sacando de operación en horas pico”.