El sonido de las campanillas se esparció en el templo mientras los pañuelos blancos y el fuego en las velas bailaban en las manos de los cristianos que gritaban: “Aleluya, aleluya, el Señor resucitó”.
Este grito de júbilo reinó desde la noche del Sábado de Gloria en la parroquia San Vicente de Paúl y en todas las demás iglesias de Honduras.
“El Señor ha resucitado entre los muertos, seamos testigos de esta Pascua y dejémonos alcanzar por el amor de Jesús, ese amor que nos mantiene juntos”, exhortó el párroco de la iglesia San Vicente de Paúl, Fausto Leonardo Henríquez.
Es así como los cristianos muestran su fe en el Cristo vivo y triunfante. “Estamos en la Pascua de resurrección, esto significa la victoria de Jesús sobre la muerte”, explicó el párroco de la Catedral de San Pedro, Satunirno Senis.
“Dios ha resucitado porque él fue obediente se entregó y dio su vida. El viernes, sus enemigos eran los vencedores, pero hoy es él quien sale con gloria”, agregó.
El padre dijo que para los cristianos la resurrección da sentido a la fe, a creer en Cristo, “si no hubiera resucitado, nuestra fe sería inútil”.
El párroco hizo una comparación entre la resurrección de Jesús y la de cada persona. “En nuestras vidas hay muchas fuerzas a favor del mal: guerra, terrorismo, violencia, violaciones, hambre, miseria, que nos llevan a la muerte. ¿Cuál debe ser nuestra actitud? Al contrario, estar junto a las fuerzas que van hacia la vida, como la solidaridad, el respeto, el amor, la justicia, saber compartir, ésa es la Pascua.
La Semana Santa llevó a la reflexión de la pasión, muerte y resurrección del Señor. Esta festividad concluyó ayer con la procesión del Santo Encuentro: “Jesús resucitado va con su madre dolorosa”.
El fuego representa que Jesucristo es la luz del mundo.
Tegucigalpa. Aún no rayaba el alba cuando los capitalinos estaban congregados en la catedral Metropolitana para recordar la gloriosa Resurrección de Jesús.
“Hoy celebramos que la muerte ya no vive entre nosotros, ya no domina en la tierra, porque Jesucristo la venció con su resurrección”, anunció monseñor Juan José Pineda, obispo auxiliar de la arquidiócesis de Tegucigalpa.
“Esta semana ha sido una experiencia espiritual, hemos visto que hay sed impresionante de Dios, hemos sido miles los que hemos caminado con Dios y hoy celebramos su eterna fidelidad”.
Señaló que el día de la resurrección debe ser un motivo de alegría, aún en medio de un contexto duro y difícil, “es dificil celebrar en medio de un mundo de desamor, infidelidad y muerte”, enfatizó.
Los feligreses se unieron para celebrar la Vigilia Pascual.