El Partido Demócrata Cristiano, Pdch, que ayer cumplió 39 años de fundación, se ha convertido en los dos últimos períodos presidenciales en un 'partido bisagra' capaz de atraer la atención de los partidos tradicionales.
Así definió el papel del Pdch el dirigente Arturo Corrales, a quien se le considera el hombre que sigue tomando las decisiones y negociando alianzas con los partidos Nacional y Liberal.
Para Corrales, el rol de partido 'bisagra' no es exclusivo de la Democracia Cristiana. Ya ocurrió durante la elección de la Asamblea Nacional Constituyente, en 1980, cuando ejerció ese papel el Pinu. 'Cuando se participa en política, cualquier acción genera una reacción', afirmó.