05/01/2026
10:43 AM

Nueva Orleáns dejó de ser una 'mina de oro”

Josué Vega vino a la ciudad del jazz atraído por versiones de que lo que sobraba era trabajo y dinero luego del paso devastador del huracán Katrina en agosto del 2005.

    Josué Vega vino a la ciudad del jazz atraído por versiones de que lo que sobraba era trabajo y dinero luego del paso devastador del huracán Katrina en agosto del 2005.

    Y como muchos miles más de inmigrantes hispanos, el joven indocumentado hondureño de 20 años lo comprobó.

    Vega dejó atrás un trabajo como ayudante de construcción en el que ganaba no más de 200 dólares semanales en Houston y en la primera semana de haber llegado a Nueva Orleáns a finales de 2006 recibió 450 dólares por tareas de limpieza y reconstrucción de una ciudad que veía partir a muchos de sus residentes de siempre y llegar una cantidad de latinos dispuestos a trabajar cada día por más de ocho horas.

    Vega llegó a ganar 150 dólares o más diarios, trabajando de lunes a sábado y muchas veces hasta los domingos.

    Se fue la prosperidad

    Pero para el hondureño y el resto de los inmigrantes esa época quedó atrás. Ya no se cobra tanto, empieza a escasear el trabajo, y algunos piensan en regresar a sus países. Ningún inmigrante coincide sobre cuándo comenzaron a trabajar no más de tres días a la semana y ganar acaso 100 dólares por jornada, pero sí en que desde el inicio del 2008 las cosas van de mal en peor.

    Juan Hernández, un guatemalteco de 56 años que llegó en junio de 2006, aún a tiempo de vivir la gloria que significaba trabajar en Nueva Orleáns, describe la situación que viven los migrantes así: 'Ésta no es la industria de los huevos de oro'. Investigadores y especialistas coinciden en los hispanos se ven afectados por dos factores: una merma en el ritmo en la reconstrucción y la lenta distribución de recursos gubernamentales. 'Inmediatamente después de Katrina la demanda laboral fue enorme', dijo Elizabeth Fussell, profesora de la Universidad Estatal de Washington, quien recordó que al inicio muchos trabajadores hispanos, a menudo indocumentados, estaban dispuestos, incluso a arriesgar sus vidas en los duros trabajos iniciales de limpieza con tal de obtener salarios altos.

    Desanimados

    'Ahora hay una menor demanda y es para trabajadores más capacitados y quizá certificación del estado; esto se traduce en menos demanda para trabajadores menos capacitados e indocumentados', añadió la investigadora, que tras el paso de Katrina ha estudiado el fenómeno migratorio en Nueva Orleáns.

    Phuong Pham, profesor de la Universidad de Tulane, destaca que ahora no se construyen tantas residencias como en los primeros dos años.

    Josué y Juan se encuentran prácticamente a diario en el cruce de avenida Veterans y la calle Divisions, en el suburbio de Metairie y a unos metros del almacén de materiales Lowe’s. Ahí, esperan horas o a veces días a que una camioneta se acerque en busca de trabajadores.

    Es 'la esquina', uno de los cruces donde decenas y hasta cientos de inmigrantes se reúnen en espera de que algún contratista o directamente el dueño de alguna casa destruida llegue a comprar material y, de paso, a solicitar mano de obra. Las 'esquinas' nacieron en Nueva Orleáns y sus alrededores después de Katrina.

    Aumentan las deportaciones

    Los jornaleros indocumentados que colaboran en la reconstrucción de Nueva Orleáns saben que son un blanco fácil para las autoridades de inmigración y que deben estar constantemente en alerta para evitar ser deportados.

    Junto al crecimiento en el número de inmigrantes hispanos, el huracán Katrina también trajo consigo un importante aumento en las deportaciones de indocumentados. El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, ICE, informó que las deportaciones se incrementaron más del doble desde antes de que Katrina golpeara la ciudad en agosto del 2005 y hasta la segunda mitad del 2007.

    En el año fiscal de 2005, del 1 de octubre de 2004 al 30 de septiembre de 2005, las deportaciones sumaron 3 mil 962. Esa cantidad subió al siguiente año fiscal hasta 4 mil 853. Pero el mayor repunte se registró en el año fiscal 2007, cuando fueron deportados 9 mil 749 inmigrantes, precisó la ICE. La ICE no precisó qué cantidad de los deportados correspondieron a indocumentados de origen hispano, aunque se especula que buena parte eran latinoamericanos.

    Números

    60 mil

    hondureños
    Se encuentran actualmente en Nueva Orleáns antes de Katrina había 92 mil.

    24

    Dólares
    Pagaban las compañías de limpieza luego del paso del huracán Katrina.

    Para saber

    Testimonios
    Germán López, un hondureño se decepcionó, llegó en enero atraído por la 'demanda' de trabajo. Y cuando llegó se encontró que no había trabajo.

    Norma
    Las leyes de Nueva Orleáns tiene un decreto que prohíbe a las personas solicitar trabajo en las calles, pero este no es acatado.