Tegucigalpa, Honduras.

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) y los Partidos Liberal, Democracia Cristiana y Libertad y Refundación (Libre) dieron ayer un total respaldo a la emisión de la nueva tarjeta de identidad.

La cédula tendría un mínimo de veinte medidas de seguridad que le permitirá ser uno de los documentos más seguros del mundo.

El proyecto, que procura identificar a más de cinco millones de hondureños, se ejecutaría entre junio de 2015 y junio de 2016.

Según el estudio del Registro Nacional de las Personas (RNP), el plan de modernización tendría un costo de L800 millones, que todavía no se tienen.

Se estima que los recursos provendrán de la Cooperación Española, la Cooperación Canadiense o el Gobierno de Estados Unidos, principal interesado en que se cambie la identidad por una más segura, para evitar el tráfico de documentos.

La identidad actual ha sido utilizada por el crimen organizado para documentar como hondureños a extranjeros que luego consiguen pasaporte y visa para viajar a EUA.

En el país circulan casi cuatro millones de cédulas vencidas que fueron emitidas hace casi 20 años, cuando el promedio de vida útil es de diez años, según la Ley del RNP. El Congreso Nacional amplió el pasado 20 de julio por año y medio la vigencia y facultó al RNP a modificar la tarjeta.

Ayer se reunieron los funcionarios del TSE y el RNP para evaluar el nuevo diseño de identidad y otros temas como la actualización y depuración del censo. El nuevo diseño está en manos del presidente Juan Orlando Hernández, quien dirá la última palabra.

TSE lo apoya

El presidente del TSE, David Matamoros, dijo que ve con satisfacción el nuevo proyecto de identidad.

“Una nueva identidad nos trae muchas bondades y nos resuelve un problema que tenemos en nuestra ley. Hay una cantidad enorme de personas que están muertas y no existe un mecanismo legal para poderlos sacar del censo”, dijo.

“Con una cédula nueva, las personas muertas quedan fuera”, añadió el magistrado.

El funcionario dijo que aún y cuando no hay una nueva cédula, el TSE y el RNP han depurado el censo nacional electoral. El problema radica en que este último no cuenta con todas las defunciones de las personas que fallecen porque sus familiares no las tramitan.

“Yo creo que es necesaria una nueva identidad, eso nos va a permitir levantar un censo real. Aquí hay muchas personas que todavía están en el censo y son difuntas”, dijo el magistrado Erick Rodríguez. El entrevistado considera que aún hay tiempo suficiente para que las autoridades impulsen el proyecto de identificación nacional tomando en cuenta que las elecciones primarias serán el segundo domingo de marzo de 2017 y las generales en noviembre de ese mismo año. “Debemos estar dispuestos como Estado a hacer un sacrificio para identificar plenamente a nuestra gente”, refirió Rodríguez.

“El Partido Libre ha planteado que se necesita la nueva tarjeta de identidad en Honduras. La actual está desfasada, es un documento que tiene muchos problemas; el padrón electoral no está actualizado. Un nuevo documento vendría a darle seguridad jurídica a todas las actividades del derecho público y privado”, dijo Rasel Tomé, diputado de Libre.

El presidente de la DC y diputado, Augusto Cruz Asensio, exteriorizó: “El país debe tener una nueva tarjeta de identidad no solo porque es un documento con el cual acuden los hondureños a votar, sino porque es un tema de seguridad nacional”.