16/06/2026
05:38 PM

'Nos pegaron para que denunciáramos a los líderes', relata un monje birmano

'Nos pegaron y después nos interrogaron para que denunciáramos a los líderes', contó el domingo a la AFP un joven bonzo birmano que, detenido junto con otro millar de monjes budistas en las manifestaciones contra el régimen militar, pasó seis días de penalidades en reclusión.

'Nos pegaron y después nos interrogaron para que denunciáramos a los líderes', contó el domingo a la AFP un joven bonzo birmano que, detenido junto con otro millar de monjes budistas en las manifestaciones contra el régimen militar, pasó seis días de penalidades en reclusión.

Una mañana, los soldados llegaron a su monasterio y les dijeron a los monjes que allí se encontraban que se los llevaban para invitarles a una comida.

Fue una artimaña para facilitar la operación en unos días de finales de septiembre en los que las fuerzas militares multiplicaron las redadas hasta en 18 monasterios.

Los bonzos fueron llevados a un campus y encerrados en unas dependencias sin baños ni ventanas, donde el calor era asfixiante y donde fueron obligados a desnudarse varias veces.

'Nos forzaron a arrodillarnos, la cabeza contra el suelo, como si fuéramos prisioneros. Pasamos dos días así antes de que nos desnudaran', contó este monje, de 18 años, bajo anonimato.

'Nos golpearon varias veces: patadas, puñetazos o con palos. Después nos dividieron en grupos de diez y nos interrogaron uno a uno. Querían saber si habíamos participado en las manifestaciones y quién era el líder en nuestro monasterio', confesó el monje.

Después de los interrogatorios, los monjes fueron encerrados en grupos de unos 60 en aulas, obligados de nuevo a estar de rodillas y hacer sus necesidades en el suelo.

Según este detenido, soldados budistas les confesaron que estaban avergonzados.'Algunos soldados budistas vinieron a excusarse e implorar nuestro perdón. Nos dijeron que si nos trataban así era porque tenían esa orden de sus oficiales'.

'Hubo monjes que les dijeron que irían al infierno y algunos soldados se pusieron a llorar, porque sabían que era verdad', dijo. Para obtener la misericordia, los soldados ofrecieron agua a los cautivos.

El joven bonzo reconoció entre sus compañeros de cautiverio a religiosos del monasterio de Ngwekyaryan. A quienes se resistían les golpeaban duro.'Algunos tenían heridas de consideración y los párpados hinchados por la cantidad de golpes recibidos. Otros tenían heridas en la cabeza y los brazos', aseguró.

Finalmente, los monjes fueron repartidos en varios grupos: en el primero, los que fueron considerados sospechosos de haber participado en las manifestaciones, en otro los presuntos cabecillas, y en un tercero, los que simplemente apoyaban su revuelta.

El joven fue finalmente liberado en compañía de otros bonzos de su monasterio, después de haber asegurado a los militares que no se había manifestado jamás. Antes de volver a su residencia y recuperar la calma, asegura que no siente odio. 'No tengo ira contra los soldados. Les envío un mensaje de amor para que recuperen la paz un día', finalizó.

Nota del día

Los multitudinarios plantones se solidarizaron con los birmanos

Marchas contra junta militar

Miles de manifestantes salieron a las calles en diversas ciudades de Europa y Asia contra la junta militar de Birmania después de que el régimen reconociera que había detenido a cientos de monjes budistas que encabezaron enormes protestas.

Mientras manifestantes desde Taipéi hasta Londres coreaban consignas y agitaban pancartas, activistas en Myanmar realizaban vigilias clandestinas a la luz de las velas para recordar a los muertos y detenidos en la represión brutal de la insurgencia.

Con la esperanza de transmitir a los generales que gobiernan Myanmar el mensaje 'el mundo los mira', el grupo defensor de los derechos humanos Amnistía Internacional organizó marchas en una veintena de ciudades de Asia, Europa y Norteamérica.

Algunos observadores sostuvieron que las protestas probablemente no conmoverían a una élite militar que gobierna desde hace 45 años sin hacer caso a la opinión pública mundial y las presiones internacionales.

Apoyos mundiales

No hubo manifestaciones visibles en Yangon, la ciudad más grande de Myanmar, donde soldados fuertemente armados imponen la prohibición de efectuar reuniones, pero algunas personas oraban en sus casas, ante el pedido de un monje budista entrevistado por Radio Asia Libre. El régimen militar ha reconocido que detuvo a cientos de monjes budistas, quienes encabezaron las manifestaciones, y el partido de la dirigente opositora encarcelada Aung San Suu Kyi dijo que 210 de sus miembros fueron arrestados. Antes del comienzo de las manifestaciones en Londres, el primer ministro Gordon Brown pidió a la Unión Europea tomar mayores sanciones contra la junta, incluida la prohibición de invertir en el país.<