'Estoy tranquila porque pude mirarlo y aclarar muchas cosas que pasaron. Fui obligada y manipulada. Yo no lo entregué'.
Así reaccionó Ericka Sánchez, la mexicana ex novia de Heliberto Chi, al salir de la cárcel donde ayer visitó al hondureño que está a pocas horas de ser ejecutado por inyección letal por decisión del estado de Texas, que lo encontró culpable de la muerte del empresario Armand Paliotta.
Ericka, que aceptó haber sido presionada por fiscales para declarar en contra de Heliberto y atestiguó contra Chi en la corte, ingresó a la cárcel junto su madre y el pequeño Ángel Sánchez, de siete años, presunto hijo de Chi.
La joven, que negó ayer el parentesco del menor con Chi, esperó fuera de la cárcel soportando una temperatura cercana a los 40 grados. Entró al mediodía.
Ericka fue acompañada además por la madre de Heliberto, Mirna Suyapa Aceituno, por la hermana de ésta, Juana Aceituno, el hijo de Juana, Edgardo Reyes, y su esposa Elizabeth de Reyes, quienes arribaron a Dallas para compartir los últimos momentos de vida de Heliberto.
La propia Mirna Aceituno solicitó que primero ingresaran Ericka y su hijo a ver a Heliberto, porque nunca lo habían hecho.
Ericka, que entregó al hondureño a la policía, declaró en su contra y cuando estaba hundido en prisión lo dejó por otro hombre; salió pasadas las 4.30 de la tarde.
Al salir, ella se limitó a asegurar que obtuvo el perdón de Heliberto, a quien negó seguir amando aunque él declaró su permanente amor hacia ella. 'La amo y la seguiré queriendo', dijo Heliberto.
El pasado fin de semana, él envió una carta a Ericka en la que le exponía un irónico mensaje. 'Gracias por ser el gran amor de mi vida, gracias por entregarme a la policía, gracias por meterme en esta cárcel, que es como la muerte, gracias por declarar en mi contra, gracias por el menosprecio. Sin embargo, te perdono', señalaba el manuscrito.
Ericka, su madre y sus hijos se despidieron ayer de Heliberto, quien estuvo sonriente la final de la visita.
Tras las rejas del recinto de máxima seguridad de Polunsky Unit, a sólo 6.4 kilómetros al norte de esta calurosa ciudad, Heliberto también dialogó con el líder de la comunidad hondureña en Dallas, Jorge Rivera, quien llegó para solidarizarse con el joven y su familia.
'Cómo están, sé que son de Honduras, me comentaron que han estado interesados en mi caso. Se los agradezco, es un honor y un placer recibirlos. Me siento orgulloso, voy a aprovechar para agradecer a mi país por el apoyo', expresó. El condenado afirmó que espiritualmente se encuentra bien y aseguró estar listo para aceptar los designios de Dios. 'Para mí, en este momento lo más importante es que las autoridades de Texas me perdonen la vida, que anulen la pena de muerte. Me siento con paz', expresó mientras se secaba la frente con una pequeña toalla blanca que aferraba entre sus manos. 'Nunca he aprendido a confrontar las circunstancias difíciles, pero tengo un corazón limpio, espiritualmente me siento bien', añadió.
Heliberto señaló que ha sido humillado y se quejó de la comida que recibe. 'A las tres de la mañana lo levantan para servirle el desayuno. Unos panqueques que hay que tener buenos dientes para comerlos, nos sirven comida procesada, no hay como las baleadas, la yuca con chicharrón, los frijoles', dice. Además, le sirven avena, piña y macarrones con carne, entre otras comidas. Para mañana dijo no pedir nada en especial. 'Se imagina si pidiera dos pollos fritos ¿qué pasaría con mi cuerpo?', dijo antes de sonreír.
Con emoción relató que el pasado domingo se cumplió uno de sus deseos, que le concedió el programa hondureño 'El rebane catracho', de una emisora de Houston, al complacerle con el Himno Nacional y la canción 'Goascorán'. 'Gracias, no sé, pero estas canciones me erizan la piel; hasta lloré cuando las escuché, mi mente se fue para Honduras', relató Chi, quien se declaró olimpista de corazón.
Heliberto dedica parte de su tiempo a escuchar programas cristianos. Si se llega a anular la ejecución programada para mañana, sueña ir a Honduras para servir como misionero.
Pero si ese milagro no se da, entonces heredará a su hermano mayor, Hernán, sus pertenencias que lo acompañaron en la cárcel. 'Son muy valiosas: una cafetera, un radio, un abanico, mi reloj y unas cartas', detalló. Pidió al líder hispano Jorge Rivera encargarse de conducir el vehículo que trasladará su féretro desde Huntsville. 'Yo amo a mi país, y es ahí donde quiero que me entierren luego de que todo esto pase. Quiero que me cubran con la bandera nacional', concluyó.
Heliberto recibió a los periodistas hondureños que lo buscaban ayer, no así a los norteamericanos.
'Para mí en este momento lo más importante es que las autoridades de Texas me perdonen la vida, que anulen la pena de muerte. Me siento con paz'.
'Nunca he aprendido a confrontar las circunstancias difíciles, pero tengo un corazón limpio y espiritualmente me siento bien'.
'Amo a mi país y es allí donde quiero que me entierren luego de que todo esto pase. Quiero que me cubran con la bandera nacional'.
Detalles
1. Repatriación
Se requieren 20 mil lempiras para velar y sepultar en la ciudad de SPS. Las autoridades aseguran que apoyarán con los gastos.
2. Proceso
Si no se anula la ejecución, Chi será trasladado a la cárcel de Huntsville al mediodía; será escoltado por dos patrullas federales.
3. Recordar
El último hondureño ejecutado con inyección letal en EUA fue José Roberto Villafuerte, el 26 de abril de 1998 en Phoenix, Arizona.