Por esos azares del destino, Alfonso Guillén Zelaya nació en México, pero sus raíces sanguíneas quedaron en Honduras.
Cuba también le dio su nacionalidad por haber formado parte de los expedicionarios que se embarcaron con Fidel Castro en el Granma, para iniciar la revolución armada que derrocó a Fulgencio Batista.
Escogió apellidarse Guillén en recuerdo a su tío Alfonso Guillén Zelaya, poeta hondureño identificado por su ensayo “Lo esencial”.
“Guillén era su nombre de combate cuando se fue a la clandestinidad, aunque también lo llamaban ‘El Güero’ por su pelo castaño”, recuerda su hermano Lorenzo Zelaya Alger, quien vive en Tegucigalpa.
Nació el 9 de agosto de 1936 en una casa de campaña, en Torreón. México. Sus padres Lorenzo Zelaya Romero y Leslie Alger Paz habían llegado a tierra azteca exiliados por la dictadura de Tiburcio Carías Andino.
“Sólo me llevaban a mí, que por ese tiempo tenía cuatro meses y era su primer hijo”, dijo Lorenzo Zelaya Alger.
Encuentro con El Che
En Juárez, a los 14 años ingresó a la Juventud Socialista Mexicana. Por ese tiempo salió a manifestarse contra el dictador de Cuba, Fulgencio Batista.
Quien sabe si la predestinación exista, pero Guillén en 1954 se va a la capital a continuar sus estudios. Residía por entonces en la casa de su tía Isabel Alger, agregada cultural de Honduras. Allí también vivían otros estudiantes hondureños, recuerda su hermano.
Stella Pineda, Roberto Elvir Zelaya y Lorenzo Zelaya Alger resaltaron el nexo de la familia con prominentes políticos y escritores.
Un octubre de 1955 Zelaya conoció a Fidel Castro cuando paseaba con unos amigos por Chapultepec. Por ahí andaba el Che ganándose la vida tomando fotos.
En torno al monumento de José Martí se arremolinaba un grupo de personas que escuchaba el verbo encendido de Fidel Castro, cuyas palabras finales alcanzó a oír, quedando hondamente impresionado.
Esa mañana viaja con Fidel y otros cubanos a practicar al campo de tiro Los Gamitos.
“Fidel tenía un tiro extraordinario, ahí lo vi disparar, pusieron siete botellas y una por una las fue tirando. Luego me tocó a mí el turno, nunca había disparado con pistola calibre 45, sólo con 38, que era la reglamentaria, y fallé la primera botella, pero todas las siguientes cayeron”, recordó después Alfonso.
El reclutamiento
Después del primer día de prácticas con armas es citado al apartamento de Amparan donde conoce a Raúl Castro. Conversan ampliamente, es lógico suponer que el hermano de Fidel sondea al joven de sólo 19 años de edad.
Raúl se convence y lo informa sobre los objetivos del movimiento y los planes de insurrección.
El 23 de noviembre de 1956 se encontraba en Jalapa cuando es avisado de la partida a la isla, la revolución estaba por comenzar.
Al filo de las dos de la mañana, en medio de una tormenta que ponía en serio peligro su vieja nave, los hombres embarcaban apresuradamente sus armas y pertrechos a bordo del Granma, anclado en la bahía de Tuxpán, Veracruz.
El 2 de diciembre, luego de siete días de navegación, desembarcaron en Oriente. Tras el combate de Alegría de Pío, cuando se dirigían a la Sierra Maestra, en donde estaba ubicado el centro de operaciones guerrilleras, cayó prisionero.
Sin embargo, a la salida del régimen de Batista fue deportarlo por indeseable y provisionalmente lo trasladaron a la prisión del Castillo del Príncipe en La Habana, de donde salió hacia México el 17 de diciembre de 1957.
Mago
Por esa época estuvo viniendo a Honduras, donde hacía actos de magia para recaudar dinero a favor de la causa revolucionaria.
“En una ocasión condujo un carro con los ojos vendados”, asegura su hermano.
Luego de más de un año regresó a Cuba, el 2 de enero de 1959, un día después de que los barbudos revolucionarios entraran triunfantes a la capital cubana.
Fue recibido como lo que era, uno de los 82 expedicionarios del Granma y lo ascendieron al grado de capitán del Ejército Rebelde.
En Cuba formó su familia y trabajó en varios ministerios e instituciones del gobierno de Castro.
Alfonso Guillén Zelaya, Javier Azcona, Alfredo Zelaya, Stella Pineda, Fidel Castro, Lorenzo Zelaya, Reginaldo Panting y José Azcona.
Murió amando a Cuba, a México y a Honduras.
Opinión
“Es posible que con el Che hayan conversado sobre poesía durante la travesía, ya que a ambos les gustaba la literatura. Recuerde que su tío era poeta”.
Tomás Erazo Peña
Escritor
Lo dijo
“Mi padre hizo diferentes tareas como empleado del Ferrocarril de México y tenía que viajar mucho, por eso Alfonso nació en un campamento”.
Lorenzo Zelaya Alger
Hermano