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'Me hace sentir mejor servir a los demás”

  • Actualizado: 26 septiembre 2009 /

No todas las personas tienen el don de servir a los demás sin esperar nada a cambio.

    No todas las personas tienen el don de servir a los demás sin esperar nada a cambio.

    Vecino de la colonia William Hall, maestro de obra, padre de tres hijos y esposo de Jackeline Mendoza, quien lo define como una persona cariñosa, atenta, amable, servicial y muy carismática, Jorge Alberto Alvarado abre su corazón y habla de por qué, a pesar de la situación del país, busca que las personas se sientan bien organizando eventos y celebrando diversas actividades para sus vecinos.

    Es una persona muy caritativa, dicen quienes lo conocen. ¿Persigue algún fin?
    No. Mi madre desde pequeño me enseñó que hay que ayudar a los demás y ser un buen ciudadano. Eso no sólo incluye pagar impuestos y ser honrado, sino velar por el bienestar de los que nos rodean y ser un buen vecino. Me hace sentir mejor servir a los demás.

    ¿Cómo se define?
    Cariñoso, amable, amistoso, romántico, procuro el bienestar de mi familia y el de los demás, trato de servir y me apasionan mucho los caballos.

    ¿Ha recibido alguna crítica por ser como es?
    Gracias a Dios no. A las personas no les extraña que me comporte así o que sea como soy porque así he sido desde pequeño. Mi madre siempre cultivó en mí el servicio a los demás y el don de compartir.

    Su pasatiempo son los caballos. ¿Tiene alguna raza de caballo en especial?
    Tengo más o menos ocho años de montar. Lo hago con mis hijos en mi tiempo libre. El mantenimiento lo damos en familia; es una manera de compartir Me encantan los caballos de paso y los pura sangre.

    ¿Qué festividades comparte con sus vecinos?
    Siempre tuve por costumbre y tradición llevar serenatas a mi madre para el Día de la Mujer y el Día de la Madre. Hoy que ya no la tengo conmigo lo sigo haciendo con mis vecinas. Desde temprano en estas fechas lo sigo haciendo religiosamente. También me encanta compartir con los niños en su día. Trato de llevarles un poco de alegría con piñatas, dulces, música y presentes que obtengo con ayuda de los amigos y en ocasiones lo hago solo, pero es algo que me nace y que seguiré haciendo mientras Dios me lo permita.

    ¿Esto lo hace con algún fin político o sencillamente como una tradición?
    Lo hago porque siempre me ha nacido. No tengo pretensiones políticas y si llegara a tenerlas no mezclaría las cosas. Soy así y las personas han aprendido a tenerme cariño. No echaría esto a la basura por una candidatura, aunque en el futuro la buscara.

    Tiene tres hijos. De ellos ¿alguno trae su vena de generosidad?

    Tengo tres hijos: Jorge Alberto Jr., César Gerardo y Susana Jackeline. Todos tienen algo mío. A César y a Susana les encanta montar, disfrutan pasar mucho tiempo con los caballos, los cuidan y les dan mucho cariño. Jorge es un niño muy entregado y cariñoso, pero en los tres veo reflejada mi forma de ser. Son generosos y piensan en los demás antes de tomar una decisión.
    Se entusiasman mucho cuando realizo alguna de las actividades para beneficiar a los demás y siempre están ahí para ayudarme junto con su madre, que es un apoyo incondicional en mi vida.

    ¿Uno de sus mayores sueños?
    Seguir ayudando a los demás, compartir con mis vecinas, amigas y familiares fechas especiales, seguir llevando serenata a las mujeres y festejando a los niños. También sueño con ver a mis hijos formados profesionalmente.

    ¿Un proyecto futuro?
    Muchos. La vida es un proyecto que nunca se termina, a la que siempre le queda un detalle que arreglar y que pulir. Mi mayor proyecto son mis hijos, mi familia. En ellos enfoco todas mis energías y ganas de vivir. Quiero dejarlos bien establecidos antes de partir.

    ¿Aspiraciones políticas?
    A la fecha no, pero no descarto que mañana participe con la finalidad de ayudar, que es mi fin primordial, pero por el momento no.

    Las personas cambian al estar dentro del ambiente político. ¿Eso le podría pasar a usted?
    Es un riesgo que corren todas las personas que se meten en ese mundo, pero si Dios me pusiera un día ahí, cuidaría de seguir siendo la misma persona que soy. Mi madre fundamentó muy bien los principios morales en mi vida y eso es lo más importante.