En la medida que el precio del petróleo aumenta, el acuerdo Petrocaribe y sus efectos en la economía nacional comienza a cambiar.
Lo negociado con Venezuela en noviembre del año pasado con el barril de crudo a 90 dólares, varía sustancialmente con la realidad actual de una cotización que ronda los 140 dólares.
El incremento de alrededor de un 40 por ciento en el precio del petróleo y sus derivados en los últimos meses obliga a un replanteamiento sobre el impacto que va a tener el financiamiento que el país obtendrá a raíz del acuerdo Petrocaribe y de qué forma se van a tener que modificar o los volúmenes importados o el crédito recibido, para que el Gobierno logre su promesa de reducir el impacto de la factura petrolera en la balanza de pagos.
Según Moisés Starkman, asesor del Gobierno en materia energética, la crisis petrolera sí va a afectar el plan inicial que se tenía sobre los beneficios que el país obtendría con el acuerdo Petrocaribe, ya que se tendrá que disminuir el volumen de búnker y diésel que se pensaba importar para poder mantener el nivel de endeudamiento que se acordó con el Fondo Monetario Internacional (FMI) o por el contrario mantener el mismo plan de importación pero incurriendo en un mayor endeudamiento.
Escenario cambia
Según el convenio marco con Petrocaribe, Honduras va a obtener hasta 7.3 millones de barriles de derivados de petróleo al año, sobre todo búnker y désel, a cambio de un financiamiento entre el 40 y 50 por ciento - dependiendo de la cotización del producto en el mercado internacional- y con ello se obtendría un financiamiento de 345 millones de dólares en los próximos dos años, 127 millones en 2008 y 218 en el 2009.
“La situación ha cambiado, no hay duda, ya no se podrá importar la misma cantidad de combustible que se creía en noviembre o diciembre pasado sin que se tenga que aumentar la cuantía del crédito que otorgaría Petrocaribe. De todos modos Honduras tiene posibilidades de endeudamiento mucho más altos que los que se acordó con el Fondo Monetario,” afirmó Starkman.
Sin embargo, si se mantiene la misma expectativa de volumen de importación de combustibles a los precios actuales, esta cantidad financiada por Petrocaribe debería aumentar en al menos un 40 por ciento, es decir que de 345 millones de dólares; el financiamiento a favor del país pasaría a alrededor de 483 millones de dólares.
En el acuerdo Stand By al que llegó Honduras con el FMI se establece un techo de endeudamiento externo equivalente al 17.2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), pero no se descarta una reevaluación de este apartado a raíz de los trastornos que está provocando la crisis del petróleo en la economía mundial.
No obstante, para la ministra de Finanzas, Rebeca Santos, funcionarios del FMI están conscientes del cambio que ha producido la crisis mundial de los combustibles en las proyecciones que se hicieron a principios de año y por ello se abre la posibilidad de un reacomodo de cifras.
“Ellos son conscientes que en buena medida estas metas, sobre todo materialización y también de niveles de reserva internacionales que es otro de los indicadores, que se van a ver afectadas por el comportamiento de la economía internacional, sobre todo por un aumento en la factura petrolera” añadió Santos.
Aseguró que para hacer frente a la diferencia entre 1,300 a casi 2,000 millones de dólares que será el cambio en la factura petrolera entre 2007 y 2008 se van a tener que afectar las reservas internacionales, lo cual pondría en peligro la estabilidad del lempira y con ello las metas de inflación. La solución a corto plazo sería ampliar el financiamiento con Petrocaribe para evitar el impacto inmediato en estos indicadores.
“El país las puede estar utilizando (las reservas internacionales) para incentivar otras actividades importantes, pero se van a tener que usar para financiar la compra de combustibles, y en este momento también el déficit en la balanza comercial de acuerdo con proyecciones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), se va haber ampliado este nivel de déficit, por el peso que significa el aumento de las importaciones de derivados de petróleo,” aseguró la funcionaria.
Inaceptable
De acuerdo con Starkman, el país tiene posibilidad de endeudamiento de hasta un 30 por ciento de su PIB sin poner en peligro la estabilidad de sus finanzas; pero con el FMI se acordó una proporción menor, incluyendo el financiamiento obtenido con Petrocaribe, considerando que el precio del crudo no subiría a los niveles actuales.
Según el Foro Social de la Deuda Externa de Honduras (Fosdeh), una ampliación en la cuantía del financiamiento con Petrocaribe para mantener los mismos volúmenes de importación de combustibles negociados en noviembre sería inaceptable, porque aún se mantienen las dudas sobre el destino que se les dará a estos recursos.
Ileana Morales, miembro de Fosdeh, aseguró que aunque porcentualmente el país tiene mayor capacidad de endeudamiento, mientras no se apruebe un reglamento que asegure que los fondos que se liberarán se utilizarán para inversión en producción agrícola, generación de energía y vivienda, como se ha prometido, y no para gasto corriente, la recomendación de esta organización sería no aumentar la cuantía del financiamiento.
Lucy Bú, directora ejecutiva de la Comisión Administradora de Petróleo (CAP), aseguró que cuando se negoció el acuerdo con Venezuela – a 90 dólares el barril - se consideró que con un financiamiento de 345 millones de dólares se lograría un equilibrio entre el nivel de endeudamiento externo y la obtención de recursos adicionales para impulsar proyectos de desarrollo, y al mismo tiempo disminuir el impacto inmediato de una factura petrolera sumamente elevada. Esto último, con los precios actuales, no se estaría logrando.
Aumenta factura
Según proyecciones estatales, con un barril a 120 dólares, este año la factura petrolera aumentaría a alrededor del 63 por ciento del valor de las exportaciones, ya que se necesitaría invertir 26 mil millones de lempiras de los 41mil millones que se espera recaudar por la venta de servicios y bienes al exterior para pagar la importación de derivados del petróleo.
Parte de este impacto directo en la economía se esperaba disminuir con Petrocaribe, pero si se cumplen las proyecciones internacionales de un barril de petróleo a entre 180 y 200 dólares a final de año, - 50 y 66 por ciento más que lo esperado por el Gobierno a inicio de 2008 -, los 345 millones financiados por Venezuela serían insignificantes, tanto en volumen de producto obtenido por esta vía como en el alivio económico.
Considerando una factura petrolera que subiría de los proyectados 1,600 millones de dólares a cerca de 2 mil millones de dólares, con un barril a entre 180 y 200 millones de dólares, los 127 millones de dólares del acuerdo original con Petrocaribe para el año 2008, representarían sólo el 6 por ciento del total.
“El acuerdo con el FMI no permite que nos pasemos de esos montos pero el acuerdo con Petrocaribe habla de hasta un máximo de 20 mil barriles diarios pudiendo ser menos, por ello el Estado se convertirá sólo en uno de los proveedores de bunker a las térmicas, porque por si solo con este acuerdo no podría convertirse en el único abastecedor del producto” aseguró Bú.
La funcionaria reconoció que cuando se negoció con Petrocaribe el barril de búnker estaba a 73 dólares, ahora supera los 92 dólares, un incremento del 28 por ciento; pero que la decisión de aumentar las posibilidades de endeudamiento para poder acomodar los volúmenes de combustible obtenidos a la nueva realidad parte de un acuerdo con el FMI y las autoridades de Finanzas.
El acuerdo negociado en noviembre, a 90 dólares el barril, tiene muy poco efecto ahora con un barril a casi 140 dólares. La ministra de Finanzas confirmó que el FMI está consciente del cambio de escenario y podría aceptar un reacomodo de las cifras
CIFRAS
2,000
Millones de dólares
Entre 1,300 a casi 2,000 millones de dólares será el cambio en la factura petrolera entre el 2007 y 2008.
CRONOGRAMA DE PROXIMAS ENTREGAS
Finales de junio arriba a Puerto Cortés otro barco con 140 mil barriles de búnker.
A mediados de julio llega el primero al sur, a las plantas de Lufussa, a través de San Lorenzo, cargado de diésel para el consumo de automóviles.
A finales de julio o comienzos de agosto llega otro de búnker, también al sur, para las plantas térmicas de Lufussa.
La última entrega prevista para esta primera etapa es a mediados de febrero.
Camino al endeudamiento extremo
De acuerdo con cifras del Banco Central de Honduras, durante esta administración se han contratado en calidad de deuda externa 197.4 millones de dólares en 2006, en 2007 sumó otros 258.3 millones y para 2008 se tienen programados otros 477 millones más, 127 millones de los cuales provienen de la iniciativa Petrocaribe de Venezuela.
Con los compromisos de Petrocaribe, se prevé que entre 2006-2008, la administración del presidente Zelaya habrá contratado más de 1,450 millones de dólares en deuda externa, superior a los 1,200 millones que organismos internacionales han establecido como el límite de endeudamiento externo de Honduras en cuatro años. Aunque esto goza del visto bueno del FMI.
Según datos oficiales, el coeficiente de la deuda pública externa respecto al PIB alcanzó 17.2% al 31 de diciembre de 2007, o sea 2,351.4 millones de dólares, pero sigue sumando.
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Primera cuenta
Los 7.3 millones de barriles que contemplaba el máximo del convenio marco con Petrocaribe, representa más o menos el 60 por ciento del consumo nacional de búnker y diésel. Datos de la CAP muestran que en el 2007 se demando más de 7 millones de barriles de búnker y 5.6 millones de barriles de diésel, ambos suman el 43 por ciento de las importaciones totales de derivados del crudo y el 58 por ciento de la factura petrolera del país.
El primer barco de Petrocaribe trajo 82 mil barriles de diesel, valorados en aproximadamente 11 millones de dólares, de los cuales 7 millones entrarían al crédito y 7 millones el pago de contado, porque el precio del barril de este derivado supera los 100 dólares, actualmente se cotiza en 130 dólares, y por ello el crédito no es del 40 sino que del 50 por ciento.
Un 30 por ciento del carburante será distribuido a las plantas térmicas, es decir 25 mil barriles, y el resto a las gasolineras del país para consumo de los usuarios de automóviles, a través de las estaciones UNO.