El Progreso, Honduras.

Más de cinco años tienen los pobladores de siete comunidades del sector norte de este municipio, El Negrito y sur de Tela de luchar para reemplazar la vieja red de tubería de agua por una nueva para terminar con la escasez de ese recurso.

El sistema de más de siete kilómetros arranca en la represa ubicada en el sector de Las Metalias, Tela, hasta Urraco Pueblo, El Progreso. Este sistema fue instalado a inicios de 1990 y ya dio su vida útil, lo que provoca fugas en la distribución, generando una aguda escasez del líquido en decenas de hogares.

Aparte de Urraco, las otras aldeas afectadas son Pajuiles, Samar, La 28, La Compuerta, Montañita, Perdiz y algunos caseríos. Son más de 7,000 personas.

Lucha

Cristóbal Gutiérrez, miembro de la junta de agua responsable del proyecto, afirmó que se han hecho reparaciones en la red, pero eso solo es un paliativo.

“Requerimos de una buena inversión para tener agua sin interrupción por las dos próximas décadas”, expresó.

Otra labor que ha realizado la junta de agua con el respaldo de los vecinos es la instalación de más de 100 letrinas en las viviendas que se encuentran cerca de la fuente de agua; con ello evitan la contaminación de ese recurso.

El dirigente expresó que parte de los fondos que pagan las más de 1,200 familias que reciben el agua de ese sistema lo invierten en tuberías y otros materiales para las reparaciones.

Indicó que están a la espera de un lote de tubería y una válvula de aire ofrecido por el Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillado (Sanaa). Con ello esperan continuar con las labores en la obra.

Óscar Paguada, gerente noroccidental del Sanaa, informó que ultiman detalles a nivel central para recibir el material, con el cual esperan mejorar el servicio en ese sector poblacional que abarca a tres municipios.

“El personal técnico ya realizó las labores de campo, ya tenemos el estudio y lo que vamos a instalar en esa zona, felicitamos a esos habitantes que no han bajado los brazos”, expresó Paguada.