Un repentino oleaje que se presentó ayer en el océano Atlántico arrastró gran cantidad de madera y suciedad hasta las playas de la ciudad.
El fenómeno ocurrió aunque no hubo lluvias, lo cual puso en alerta a pescadores de la localidad, que evitaron salir a faenar.
En la zona de la barra, a la altura del bar y restaurante Sea View, el fuerte oleaje hizo que apurados propietarios de lanchas se apresuraran a retirarlas y ponerlas en sitio seguro para evitar que se dañaran.
En las cercanías del viejo muelle fiscal se observaron enormes trozos de madera arrojados por el mar, los cuales se llevaron personas que se acercaron al sitio desde temprano por la mañana.
“Tuve que mover mi lancha porque la marea está bastante alta. No podemos confiarnos, ya que estamos sintiendo las consecuencias de los huracanes que afectan a otros lugares”, dijo Manuel Peña.
Hasta ahora, la Comisión Permanente de Contingencias, Copeco, no ha emitido boletines ni informes para alertar a la población sobre la llegada de fenómenos climáticos que generen alteraciones en el norte del país.