Juan José Yánez (63) llegó al cementerio General de San Pedro Sula
con un ramo de flores naturales, las preferidas de su madre. Desde muy temprano limpió el sepulcro de la mujer que le dio la vida y que perdió hace 37 años.
Con melancolía contó que apenas el sábado pasado soñó que paseaba y conversaba con su amada madre.
“El amor de una madre no se reemplaza con nada, es imposible olvidar a un ser tan maravilloso”, narró.
Yánez dice que no solo visita la tumba el Día de las Madres, sino cada vez que puede. Desde que ella murió en 1976, solo en una ocasión, por encontrarse enfermo, no acudió a su puntual cita.
“Vengo el Día de los Difuntos y cada vez que puedo para estar pendiente de limpiar el lugar”, explicó.
Al preguntarle cómo recuerda a su madre respondió con voz quebrantada: “Para mí era la más hermosa de todas. Le debo todo lo que soy”.
Así como Yánez, muchos hijos acudieron ayer a los cementerios a pasar un rato sumergidos en los recuerdos de esas extraordinarias mujeres que dejaron marcados sus pasos por este mundo.
Como cada año no faltaron los mariachis que entonaron canciones alusivas a las madres.
En el cementerio de Jardines del Recuerdo hubo una gran movilización. Muchos llevaron carpas y comida para pasar el día en familia.
Justicia por las madres
La Iglesia Católica demandó ayer a las autoridades gubernamentales honrar a las madres aplicando justicia en todos los asesinatos que han roto el corazón de miles de progenitoras en el país.
El padre Carlos Rubio fustigó y lamentó “la nefasta violencia” que ha dejado a miles de madres hondureñas sin hijos.
“La única manera de hacerle honor al dolor de tantas madres es haciendo justicia pronta, no justicia tardía, porque la justicia tardía no es justicia”, dijo.