Coraje, decisión, valentía y precisión se conjugaron para que las tropas de varios batallones que desde hace un mes se entrenan en el Primer Batallón de Artillería, lo hayan dado todo y ahora estén listos para cerrar con broche de oro su adiestramiento de artilleros.
Para el 2 de diciembre está previsto desarrollar las maniobras de artillería que aprendieron en el marco de la celebración del día de Santa Bárbara, su patrona, convirtiéndose en un acto único esperado todos los años.
Todo está listo, cada soldado ha recibido el entrenamiento orientado al uso de las armas de apoyo del Ejército de Honduras. El escenario es el Primer Batallón de Artillería de Campaña ubicado en la localidad de Zambrano, Francisco Morazán, y que actualmente es comandado por el coronel de artillería Jorge Arnaldo Fuentes Hernández.
Desde que la unidad militar se fundó en 1970, recibe a los mejores cadetes de la Academia Militar que se hayan destacado en matemáticas, disciplina, cortesía militar y don de mando. El artillero se ambienta al arma y es un observador de primera línea al momento de disparar a su objetivo para mejorar su precisión.
El armamento
En sus inicios, esta unidad militar fue equipada con morteros y obuses que marcaron el punto de despegue del arma de artillería como tal.
En 1970 se adquirieron unidades de 75 milímetros y morteros de 120. Un año después se compraron ocho piezas de artillería de 105 milímetros.
En 1976 se amplió el armamento y se adquirieron 24 morteros de 160 milímetros, de fabricación israelí, los cuales vinieron a sustituir el armamento anterior. “Se tiene armamento de primera y se instruye de manera permanente en el manejo de las armas a soldados de diferentes unidades militares. El trabajo que realizan los soldados es similar en todos los tipos de armas que aquí se emplean y comienza con el puesto de observador avanzado, que es el grupo de soldados que están frente a la zona de blancos y que persiguen inicialmente ubicar los objetivos y mandar los datos del blanco como lo están visualizando, a la central de tiro”, explicó el comandante Fuentes Hernández.
El oficial explicó que cuando la central de tiro recibe estos datos, emplea métodos manuales y por computadora que se convierten en datos de tiro para las piezas. “Los servidores de las piezas es otro grupo de soldados, que son los encargados de inscribir los datos de tiro en los instrumentos, que tanto los obuses como los morteros tienen y con los cuales pueden disparar granadas de gran tamaño y volumen cuyo propósito es ocasionar un efecto preciso y suficiente en el objetivo seleccionado”, señaló Hernández.
La unidad militar cuenta con el obús de 155 milímetros que tiene un alcance de 30 kilómetros, pudiendo ubicar sus proyectiles con una precisión incomparable, ya que cuenta con un tubo cañón de gran longitud, único en el área centroamericana, considerándose el más poderoso en Latinoamérica, donde además de Honduras solo dos países más del área cuentan con él.
“Es un aprendizaje”
Las jornadas intensas, el cálculo perfecto, la entrega y sacrificio se olvidan cuando se aprenden las técnicas y se realizan las demostraciones que son las que evalúan en su aprendizaje al soldado artillero. “Es un sacrificio, pero vale la pena, aquí se pone en práctica la lógica, lo numérico y la disciplina. No cabe duda que el coraje es esencial para dar en el blanco que se nos asigna. Estamos contentos porque es otra parte en la formación que se nos brinda para ampliar los conocimientos y conocer el armamento que tiene el Ejército hondureño es de orgullo”, expresó José Benito Pérez, integrante de una de las tropas que son capacitadas.
En el adiestramiento que comenzó en octubre participan 400 soldados, tanto del Primer Batallón de Artillería como el Segundo, Cuarto, Sexto, Séptimo, Noveno, y 12 Batallón de Infantería, cuyos integrantes manejan armas que van desde los obuses de 155 milímetros hasta 105 y los morteros de 160, 120 y 81 milímetros.
“Todo este adiestramiento será verificado por la alta oficialidad de las Fuerzas Armadas el 2 de diciembre con vísperas de celebrarse el Día de Santa Bárbara, que es la “Patrona de los Artilleros” y en la cual altos funcionarios del Gobierno acudirán para comprobar la pericia del soldado artillero, que siempre ha sido considerado como un orgullo del Ejército hondureño”, apuntó el jefe de la unidad militar.
Los sacrificios que se vivieron para tener la unidad completa son incontables. Tener una sede propia fue un desafío que se logró con grandes sacrificios entre el hombre y la naturaleza. Los soldados se ubicaban en maltrechas tiendas de campaña, donde tenían que soportar las inclemencias del invierno y el despiadado verano. Era la prueba de fuego que le infundió carácter a cada uno de los miembros del batallón de artilleros, que tiempo después cristalizaban el sueño de contar con instalaciones de primera y una unidad completa. “Este batallón es insigne, cuenta con las mejores instalaciones físicas a nivel del Ejército y mantiene las más nobles tradiciones donde se demuestra el empeño del soldado artillero en la práctica de las habilidades técnicas. Estamos contentos con el trabajo realizado”, indicó Hernández.