25/06/2024
05:17 AM

Las Vegas se prepara para sobrevivir en un escenario sin la empresa minera

El Mochito, Santa Bárbara, Honduras.

Los habitantes de este municipio, enclavado en las montañas de Santa Bárbara, son conscientes de que los recursos naturales son agotables y que la mina no será eterna.

Para enfrentar un escenario sin la mina, los habitantes y autoridades han comenzado a replantear la vida productiva del municipio. Están seguros que la caficultura y el turismo serán su salvación.

Los empresarios y comerciantes locales ya dieron el primero paso. En este momento conforman la Cámara de Comercio e Industrias de Las Vegas con el objeto de contar con una organización que lidere el futuro económico del municipio.

“Si la mina cerrara en este momento, sería un caos, porque la vida económica depende de esa empresa”, dijo Harold Flores, prosecetario de la nueva organización.

Los mineros, que devengan un salario que oscila entre los L25,000 y L30,000 al mes, utilizan los tres bancos que operan en Las Vegas, consumen en los 312 negocios que le pagan a la Municipalidad más de dos millones de lempiras en impuestos cada año.

Para sobrevivir “tenemos que aportarle a la caficultura, maquila y turismo”, dijo Flores.

Las condiciones que podrían permitir el desarrollo de otras actividaes son favorables. Las plantaciones de café están situadas a más de 900 metros sobre el nivel del mar. Algunos productores han ganado la competencia Taza de Excelencia.

Según Nelson Mejía, productor de café, “este municipio puede vivir en el futuro de la caficultura porque sus fincas están ubicadas a buena altura”.

Desde 2013, luego de que el Congreso Nacional aprobará la Ley General de Minería, que consigna el pago de 2% por las exportaciones, Nyrstar traslada a la Municipalidad más de 20 millones de lempiras al año.

“Cuando la empresa no esté y no recibamos esa cantidad, vamos a tener problemas. Debemos buscar otras fuentes de ingresos”, dijo Fredy Trejo, vicealcalde de Las Vegas.

Impulso al turismo

La Municipalidad, dirigida por Mila de Lara, invierte el dinero en infraestructura, obras de desarrollo social y ha comenzado a promocionar el turismo para que, a la postre, sea una fuente económica de los habitantes. Sin embargo, aunque la agricultura y el turismo tomen fuerza, a corto plazo no podrá absorber la mano de obra que emplea la compañía Nyrstar. En el municipio hay 44,000 habitantes, alrededor de 12,000 tienen edades que oscilan entre los 15 y 30 años.

“De esta mina vive la población. Es la única fuente de empleo que hay”, dijo Katia Barahona, quien trabaja en la sala de monitoreo y seguridad de la mina. Barahona labora para Nyrstar desde hace un año. Comenzó a prestar sus servicios al concluir la práctica profesional antes de graduarse de ingeniera industrial.