Los depredadores no paran en su misión de destruir la biosfera para obtener sus beneficios personales.
Una masiva inmigración producida hace 20 años y el avance en la frontera agrícola funcionan como “motosierras”. Mientras tanto, con la zona cultural se ensañan los narcotraficantes para construir sus narcopistas y vías de acceso que les permiten realizar las tareas de carga y descarga de la droga.
En la zona núcleo, desde hace tres años, unos invasores, a sus anchas, acaban con miles de árboles.
A raíz de la alarma encendida por una misión de la Unesco y por un mandato presidencial, las instituciones involucradas en la protección del “pulmón” elaboran un plan de acción para contrarrestar a los verdugos del “Amazonas hondureño”.