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La amenaza del 'Big One”

  • Actualizado: 14 febrero 2010 /

Hay 98% de posibilidades de que la falla de San Andrés genere un movimiento telúrico de al menos 7.8 grados en la escala de Ritcher en los próximos treinta años.

“Es un hecho”, afirman los sismólogos, respaldados con estudios científicos y estadística en mano. El pronóstico es preocupante. Hay 98% de posibilidades de que la falla de San Andrés genere un movimiento telúrico de al menos 7.8 grados en la escala de Ritcher en los próximos treinta años.

El anunciado sismo tendrá su epicentro en el sur de California. El vaticinio es para tomárselo en serio. A pesar de las limitaciones de la ciencia para anticipar el día y la hora, los métodos sí han demostrado ser eficaces a largo plazo.

Hace dos años, el equipo del profesor Paul Mann de la Universidad de Texas avisó de un inminente terremoto en Haití.

Estrés sísmico
Tras siglos de baja actividad telúrica en una zona donde convergen las placas de Norteamérica y el Caribe, y las fallas Septentrional y Enriquillo, líneas divisorias entre ambas, el estrés sísmico acumulado hacía presagiar lo peor.

Enriquillo fue la que originó el 12 de enero el movimiento de intensidad 7 que asoló el país isleño y dejó al menos 200 mil muertos.

“La falla de San Andrés es de movimiento lateral, como la de Haití”, explicó Jean Paul Ampuero, profesor de sismología del Instituto Tecnológico de California, si bien matizó que la principal diferencia entre ambas es que Enriquillo pasa por debajo de suelo urbano y la falla californiana está lejos.

Bien es cierto que las condiciones de México en 1985 o de Haití distan de las que cuenta California, Ampuero asegura que “no hay que minimizar” la amenaza.

“Si se produjese sismo de 7 grados en San Andrés no lo consideraríamos el ‘Big One’. Tendría que ser mínimo de 7.8. En Haití se fracturó una zona de falla de treinta kilómetros y aquí estamos hablando de un fenómeno diez veces mayor en extensión. Es probable que se genere otro gran temblor en Haití en un tiempo”, aventuró.

La asunción generalizada es que el “Big One” será demoledor. Las autoridades promueven la construcción de infraestructuras capaces de soportar un sismo de gran magnitud.

Las estimaciones oficiales barajan la hipótesis de que el “Big One” causará dos mil muertes y 53 mil heridos. Colapsarán 1,500 edificios, entre ellos cinco altas torres y 300 mil resultarán dañados.

El auténtico precedente del “Big One” sucedió en 1857 cerca de Fort Tejon, un acuartelamiento militar que estaba situado al norte de Santa Bárbara, donde se produjo una sacudida con origen en la falla de San Andrés que, se cree, alcanzó los 7.9 grados.

Los registros geológicos indican que fenómenos sísmicos de esa magnitud se repiten con una media de 150 años. Hace tres que se cumplió el plazo para el sur de California. Lo ocurrido en Haití recordó nuevamente que el estado vive en el tiempo de descuento.