A pesar de las duras críticas recibidas como “elefante blanco” o “cueva de inmunidades”, Honduras seguirá gastando más de 37 millones de lempiras anuales en el Parlamento Centroamericano. Hasta ahora, esa membresía le ha costado al país unos 614 millones de lempiras y no está claro qué beneficios ha traído.
Costa Rica siempre se negó a integrarlo por considerarlo inútil y Panamá resolvió recientemente abandonarlo porque es una “cueva de inmunidades, oneroso e inoperante”, como lo calificó el presidente Ricardo Martinelli.
El Parlacen, creado en 1991 para “lograr la unión de los pueblos centroamericanos”, se ha convertido en una institución enorme y cara que alberga a 120 diputados. Cada diputado cobra cuatro mil dólares al mes, goza de inmunidad y otros beneficios como dispensas. Se trata de un puesto político que no exige resultados en sus países de origen.
A cada país miembro le cuesta 1.7 millones de dólares anuales y recibe a cambio comunicados no vinculantes. Honduras carga una deuda de casi tres millones de dólares con el organismo.
Viciado de nacimiento
Al fundarse, el organismo solamente contó con Honduras, Nicaragua, Guatemala, Panamá y El Salvador. República Dominicana mantiene diputaciones designadas en el Parlacen.
Costa Rica, y ahora Panamá, no han compartido la naturaleza del organismo al que se critica porque sus diputaciones se han ido convirtiendo en “premios de consolación” para políticos.
Los Estados permanentes son El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana. Cada uno de estos países aporta al Parlacen 1.7 millones de dólares al año (unos 32 millones de lempiras), lo que significa que en 19 años -desde su creación- estos países han aportado 614 millones de lempiras cada uno. El Parlacen también cuenta con países observadores: México, Puerto Rico, Taiwán y Venezuela.
Cada Estado miembro elige a veinte diputados propietarios y veinte suplentes. Son elegidos para un periodo de cinco años por sufragio universal directo y secreto, pudiendo ser reelectos. Además, lo integran los presidentes, vicepresidentes o designados a la presidencia de la República de cada uno de los Estados centroamericanos.
En Honduras, los diputados del Parlacen se eligen de dedo; nadie conoce las planillas hasta el día de los conteos electorales.
Beneficios en papel
Según documentos oficiales del Parlacen, los beneficios que ha brindado a sus miembros son muchos, como permitir el mantenimiento de la paz tras los conflictos bélicos internos que enfrentaron internamente Nicaragua, El Salvador y Guatemala. También logró la cédula de identidad como documento único para trasladarse entre los países del CA-4 y ser el conductor político del proceso de integración centroamericana.
¿De qué le ha servido a Honduras ser parte del Parlacen? En el último conflicto político suscitado en el país cuando se destituyó a Manuel Zelaya y el posterior nombramiento de Roberto Micheletti como presidente de la República, el Parlacen dio la espalda a Honduras. Su entonces presidenta, fiel seguidora del derrocado Zelaya, Gloria Oquelí Solórzano, comunicó a la comunidad internacional y a los pueblos del mundo que en Honduras había “extrema represión” y aplaudió la separación del país de la OEA.
La parcialidad del Parlacen a través de la diputada fue evidente. “Como presidenta del Parlamento Centroamericano, me permito expresar el más enérgico repudio y condena por la acción militar que ha roto el orden constitucional y el Estado de derecho, la exigencia de la restitución de Manuel Zelaya y el total respaldo a la OEA”, escribió Oquelí el 28 de junio de 2009 desde Managua, Nicaragua.
Funcionamiento
Los 120 diputados que conforman el Parlacen se reúnen una vez al mes en la sede del organismo en Guatemala. Una semana antes de encontrarse en el país sede, los diputados se reúnen en sus países y efectúan lo que se llama la bancada nacional.
Tal como funciona el Congreso Nacional, el Parlacen está conformado por comisiones en asuntos agropecuarios, pesca, medio ambiente y recursos naturales; asuntos jurídicos, derechos comunitarios e institucional regional; asuntos monetarios y financieros; desarrollo municipal y participación ciudadana; educación, cultura, deportes, ciencias y tecnología; integración, comercio y desarrollo económico; mujer, niñez, juventud y familia; paz, seguridad ciudadana, derechos humanos y grupos étnicos; política y asuntos partidarios; relaciones internacionales; salud seguridad social, población, asuntos laborales, gremiales y turismo.
Los diputados centroamericanos han abordado asuntos de interés en algunas de sus reuniones; sin embargo, el Parlacen es un organismo de consulta no vinculante (es decir, que los países miembros no están obligados a cumplir lo acordado) y a lo único que se dedica es a elaborar informes en el área de educación, como la homologación de títulos universitarios; en turismo hizo un informe de tránsito, cielos abiertos y tarjeta migratoria, suscripción de acuerdo marco de cooperación entre el Parlacen y la Confederación de Cámaras de Turismo Centroamericanas; instituyó el Foro de Desarrollo e Integración Turística de Centroamérica y República Dominicana y se recomendó adoptar una legislación armonizada.
En migración, el Parlacen ha exhortado al Gobierno, al Congreso y al Senado de Estados Unidos y a los países miembros del Sistema de Integración de Centroamérica, Sica, a buscar soluciones integrales del fenómeno migratorio.
También ha rechazado la ley de protección fronteriza, antiterrorismo y control de inmigración ilegal, ha solicitado a los jefes de Estado que tomen acciones diplomáticas y políticas necesarias para fortalecer los derechos humanos de los migrantes centroamericanos en Estados Unidos y promovió la ratificación de la convención internacional de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares. Pero todo queda en papel, la mayoría de las veces, mojado.
La junta directiva del Parlacen está integrada por el presidente Jacinto Suárez de Nicaragua, las vicepresidencias por Víctor Manuel Galdámez de Honduras, Jorge Mario Búcaro de Guatemala, Nidia Díaz de El Salvador y Gilberto Succari de Panamá. Las secretarías están compuestas por Jorge Gallardo de Guatemala, Ramiro Colindres de Honduras, María Haydeé Osuna de Nicaragua, Carlos Estupinián de El Salvador y Sandra Noriega de Panamá.
Falta de credibilidad
Costa Rica nunca ha creído en el funcionamiento del Parlacen y en varias ocasiones ha descartado unirse al organismo, aunque participó en su creación. “Desde la Convención de Viena en 2006, Costa Rica planteó su reserva de ser parte del Parlacen, sobre todo aclarando el punto de que la integración a este organismo no puede ser obligatoria. Para Costa Rica sería inaceptable verse obligada a ser parte”, mencionó en 2009 el canciller costarricense Bruno Stagno.
Las declaraciones las dio Stagno mientras la Unión Europea, UE, les recomendaba integrarse al Parlacen; no obstante, el Congreso y la Corte Suprema de Costa Rica consideraron que ser parte del organismo centroamericano implicaría entregar parte de la soberanía; además, varios líderes políticos costarricenses consideran que el Parlamento no presta utilidad pese a los altos salarios de sus miembros.
Cada diputado centroamericano goza de un salario mensual de cuatro mil dólares (76 mil lempiras). De los 4,000 dólares, el salario neto de los diputados propietarios es de $1,200 (22,800 lempiras), los 2,800 dólares restantes deben utilizarlos en alimentación, hospedaje y para transportarse una vez al mes a Guatemala.
El segundo país en darle la espalda al Parlacen fue Panamá en agosto de 2009. Los motivos siguen siendo los mismos: “Es parte del pasado y no contribuye, no ha existido ningún tipo de debate de temas importantes, las prerrogativas para los miembros de este organismo regional son muy elevadas para el país, es costoso e inoperante, es una cueva de inmunidades”, manifestaron en reiteradas ocasiones el presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, y el vicepresidente y secretario de Relaciones Exteriores, Juan Carlos Varela.
Panamá ya oficializó su salida del Parlacen y ha iniciado el proceso del retiro formal del organismo. Nicaragua y Guatemala rechazaron la renuncia.
Presupuesto
La asignación anual del Gobierno de Honduras para el Parlacen de 1.7 millones de dólares sale de la cartera de organismos internacionales de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Curiosamente, Honduras está moroso con el Parlacen, revelaron a LA PRENSA fuentes de la Cancillería, y la deuda ya ronda los tres millones de dólares (57 millones de lempiras). Sin embargo, en la partida presupuestaria siempre ha estado contemplado el pago para el Parlamento.
Se conoció que el gobierno de Ricardo Maduro sólo pago un trimestre al Parlacen, lo mismo que el mandato de Manuel Zelaya; no obstante, los diputados propietarios no han dejado de recibir su salario mensual de cuatro mil dólares. El Parlacen paga al mes a los diputados hondureños ochenta mil dólares, que se convierten en 18.2 millones de lempiras al año. Según la fuente, el gobierno de Maduro dejó de pagar al Parlacen por considerarlo inoperante, como lo han manifestado Costa Rica y Panamá. Sin embargo, nunca retiraron a sus diputados, como el gobierno de Zelaya.
“Si Maduro consideró la salida del Parlacen al dejar de pagar lo que corresponde a Honduras, no lo hizo legalmente como lo está haciendo Panamá; sólo dejaron de pagar y ya. Creo que si un Gobierno considera que ya no es necesario formar parte del organismo, debe hacerlo de manera legal”, dijo a LA PRENSA el diplomático de carrera Enrique Ortez Colindres.
Bancada nacional
Hoy lunes 15 de febrero comienza la bancada nacional en la subsede del Parlacen en Tegucigalpa y finaliza el viernes 19. Del 22 al 24 de febrero se reúnen las comisiones de diputados hondureños para analizar qué presentarán en Guatemala en la Asamblea Plenaria el 25 y el 26.
En la bancada nacional, los diputados centroamericanos realizan sesiones de trabajo. En la subsede trabajan seis personas, incluido el director administrativo. Asisten a los diputados de la bancada nacional de Honduras en todo trabajo del Parlacen.
Sirven de enlace entre las secretarías de Estado, Congreso Nacional, Corte Suprema de Justicia, organismos descentralizados e internacionales. Prestan asistencia y llevan documentadas todas las actividades de la bancada nacional y todas las funciones que les asigne la junta directiva.
Los salarios de estas seis personas dependen del Parlacen, así como el alquiler de la subsede en Tegucigalpa, que goza de inmunidad diplomática.
Convivencia pacífica y bienestar de la democracia, los fundamentos
El 14 de enero de 1986, el presidente de Guatemala, Marco Vinicio Cerezo, propuso la integración de un Parlamento Centroamericano como foro permanente de diálogo y negociación política en Centroamérica.
Los Acuerdos de Esquipulas I y II son el marco para la consolidación. Los presidentes que firmaron la histórica Declaración de Esquipulas I que crea el Parlamento Centroamericano, Parlacen, fueron, por El Salvador, José Napoleón Duarte; por Honduras, José Simón Azcona Hoyo; por Nicaragua, Daniel Ortega Saavedra; por Costa Rica, óscar Arias Sánchez, y por Guatemala, Marco Vinicio Cerezo.
El 28 de octubre de 1991 quedó oficialmente instalado, con el fin de lograr la convivencia pacífica dentro de un marco de seguridad y bienestar social que se fundamenta en la democracia representativa, en el pluralismo y en el respeto a las legislaciones nacionales y en el derecho internacional.
El Tratado Constitutivo del Parlacen y otras Instancias Políticas fue suscrito en Ciudad de Guatemala el 8 de octubre de 1987; en la ciudad de San Salvador, El Salvador, el 8 de octubre de 1987; en San José, Costa Rica, el 15 de octubre de 1987; en Tegucigalpa, Honduras, el 16 de octubre de 1987.
El 11 de mayo de 1994, la Asamblea Legislativa de Panamá ratificó el tratado. El Parlacen quedó oficialmente instalado el 28 de octubre de 1991. El Parlacen está integrado por veinte diputados electos por cada Estado parte y los ex presidentes y ex vicepresidentes de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Panamá. También lo conforman 22 parlamentarios designados por República Dominicana.