Tegucigalpa. La venta del 51% de las acciones de Hondutel resultó un total fracaso y es por eso que al gobierno de Juan Orlando Hernández le tocará decidir el futuro de la otra empresa más rentable del país.
Actualmente, Hondutel es administrada por una comisión interventora que fue nombrada por el Poder Ejecutivo para elaborar un plan de rescate e identificar inversionistas interesados en hacer negocios con la empresa estatal.
La crisis que enfrenta la empresa es tal que en el año 2012 esta cerró con pérdidas que rondan los 480 millones de lempiras y, según las autoridades, la historia se vuelve a repetir en el cierre de 2013, al extremo que no hay recursos para cumplir las obligaciones laborales.
En las últimas horas, el propio presidente Porfirio Lobo admitió que Hondutel es una empresa que “no tiene vida” porque los hondureños ya no están interesados en la telefonía fija, lo cual la convierte en una empresa con pocas posibilidades para existir. Aunque su gobierno aún no finaliza, el mandatario prácticamente declinó en la búsqueda de soluciones para la empresa al ceder la responsabilidad a la administración entrante.
“Yo, desde que llegué al gobierno dije que Hondutel no tenía vida y ustedes mismos a cuántos les importa si les cortan el teléfono fijo, estoy seguro que a nadie. El teléfono fijo está fuera de lo que la gente siente como necesidad”, dijo. La crisis de Hondutel radica en la falta de políticas de inversión que le permitan a la empresa competir con las compañías de telefonía móvil, en virtud de los servicios que actualmente demandan los hondureños.
Otro grave problema que enfrenta tiene que ver con la excesiva burocracia, que absorbe millones tras millones de lempiras del presupuesto de la estatal, que ronda los 3,200 millones de lempiras.