Armando Castro creía que era un gato el que caminaba sobre el techo de su casa por las noches. Fue su abuela la que al día siguiente vio asombrada una enorme cola amarilla con manchas negras que salía de entre las ramas de un árbol de mango que había en el solar.
Un fuerte rugido terminó de confirmar que lo que estaba arriba era un enorme felino.
Inmediatamente se comunicó con los bomberos y la policía. También el alférez Pineda de la Base Naval llamó alarmado a los bomberos para que vieran qué hacían con aquel animal, que resultó ser un jaguar adulto.
El animal ya había dado cuenta de muchas gallinas y cerdos que habían desaparecido en los últimos días, pero los vecinos creían que alguien se los robaba.
Tras la noticia sobre la presencia del peligroso felino el pánico corrió como pólvora encendida entre los pobladores del lugar conocido como La Isla de los Locos. Realmente es un islote, localizado entre los barrios de La Laguna y Pueblo Nuevo y rodeado por un afluente del río Medina, que se comunica con tierra firme por un puente.
El comandante de los bomberos, Hernán Canales, acostumbrado a recibir llamadas de urgencia sobre incendios o desastres naturales, no dejó de asombrarse cuando el alférez le dijo que se trataba de una especie de tigre, que se había trepado a un árbol y amenazaba con tirarse, poniendo en peligro la vida de su familia y las de los vecinos.
Se ahorcó
Los bomberos acudieron de inmediato al lugar, equipados con una red y una soga con el fin de atrapar viva a la fiera. Entre ellos iba uno que se consideraba experto, quien ya había atrapado serpientes pitón y venados grandes. Cuando los bomberos y los agentes de la policía llegaron el animal se puso más furioso, según dijo Canales. Daba unos rugidos espantosos y lanzaba zarpazos cuando alguien pretendía acercarse.
Por apartarse de uno de esos zarpazos cuando subía al árbol se cayó uno de los bomberos, manifestó Canales. Lamenta que cuando por fin lograron colocarle una lazada en el cuello al jaguar, esté se lanzó del árbol y desgraciadamente se ahorcó.
En estos casos se usa un rifle con dardos tranquilizadores, pero este tipo de equipo no lo tienen los Cuerpos de Bomberos, lamentó Canales.
A lo mejor el animal había cruzado el vado del río y llegado hasta el poblado. “Por su actitud agresiva, no creo que haya estado domesticado”, expresó.