Más noticias

Deslizamientos de tierra amenazan a decenas de casas en Santa Cruz de Yojoa

En cuestión de tres días, Bomberos registró 17 deslizamientos en el municipio.Recomiendan a las familias que se mantengan en zonas fuera de riesgo de aldeas afectadas.

SANTA CRUZ DE YOJOA.

Las familias siguen escépticas al ver sus casas al filo del precipicio. Hace casi cuatros días evacuaron la zona y por el momento lo único que pueden hacer es esperar que la tierra donde está cimentado su hogar se derrumbe.

Nahúm López (de 34 años) terminó en octubre pasado la base de bloques de su vivienda en la aldea La Fe, entre Santa Cruz de Yojoa e Ilama, Santa Bárbara, que ahora solo es cuestión de instantes para se hunda como ha pasado con el resto de casas.

Además
1- Santa Cruz de Yojoa sigue vulnerable de más derrumbes al observarse suelos agrietados y árboles inclinados en diferentes puntos del municipio.

2- Los expertos sugieren a las familias que se mantengan alejadas del área de derrumbe porque pueden venir más deslizamientos.

3- Personal de Bomberos y demás instituciones están haciendo monitoreos permanentes.
Las lluvias prolongadas e intensas derivadas de las tormentas tropicales Eta y Iota detonaron deslizamientos de tierra en toda la aldea y sus alrededores.

Del 16 al 19 de noviembre, la estación del Cuerpo de Bomberos de Santa Cruz de Yojoa registró 17 derrumbes en el municipio, la evacuación de 71 personas y el traslado de otros 432 pobladores a los albergues del municipio.

Lejos de terminar la amenaza, los técnicos han alertado a las familias que aún no pueden regresar a sus hogares y que permanezcan en zonas seguras.

Según reportaron elementos de rescate, en el municipio hay más de dos mil personas que están en peligro, puesto que hay dificultades para evacuarlas debido a las crecidas en las quebradas de los ríos y a la destrucción de las carreteras que obstaculizan el paso a las comunidades.

En todo el municipio se dieron eventos similares debido a la saturación del suelo por las inundaciones derivadas de las tormentas tropicales.
Soldados de la Fuerza Aérea Hondureña y de la Fuerza Aérea de Colombia hicieron rescates en helicópteros durante el fin de semana en las comunidades de Río Seco y Los Planes, la mayoría a personas de la tercera edad y menores.

Sin embargo, para muchas familias abandonar sus lugares no es una decisión que pueden tomar a la ligera y más cuando no saben adónde dirigirse.

Para Nahúm López, la situación se torna aún más difícil, porque su hijo menor tiene microcefalia, y a falta del jornal no ha podido comprarle la medicina que necesita para calmar las convulsiones.

Junto con con esposa Carolina Chicas (de 28 años) consiguieron que un conocido les permita pasar los días en una casa en la misma aldea, pero en una zona aparentemente más a salvo.

Para el matrimonio, debido a la condición frágil de su hijo Nahúm Emmanuel (de 4 años), no pueden irse a un albergue, pues cualquier enfermedad externa supone un peligro de muerte.

Carolina calienta el agua en una hornilla improvisada para hacerle un biberón a su hijo, que según les ha indicado el neurólogo, su desarrollo cerebral es del de un bebé de tres meses.

El pequeño descansa en un cuna y su condición es terriblemente incierta. Solo tiene dos mudadas de ropa y, según su madre, ayer estaba con calentura.

A la interminable cantidad de problemas que afrontan los pobladores en la zona se suma que están sin electricidad, agua potable y señal inestable de telefonía móvil.

Cuando ayer el equipo periodístico de Diario LA PRENSA recorrió el área, los vecinos comentaron que debieron hacer una colecta para pagar a un técnico que les resolviera el problema de la energía eléctrica.

“Nos vinieron a decir que evacuáramos, pero ni siquiera nos han dado carro para salir”: Suyapa Vargas,
pobladora en Santa Cruz de Yojoa.

Más peligro

Suyapa Vargas es una de varias ama de casa que vive en la carretera de la aldea San José de Balincito, y que espera que el susto que se llevaron hace unos días acabe.

Embarazada de ocho meses y con otros hijos pequeños, la mujer refiere que uno de los motivos por los que no ha dejado la zona es porque no han recibido el apoyo logístico para evacuar.

Junto con otras vecinas del mismo tramo, Vargas sostiene que la prioridad para ellas es que las autoridades vayan a limpiar la carretera que se ha llenado de lodo, árboles y basura.

“La mayoría de las familias de La Fe viven del café y esta temporada de corte ya se perdió”: Nahúm López, padre de familia
Según la herramienta en línea ThinkHazard!, creada por Fondo Mundial para la Reducción de los Desastres y la Recuperación y el Banco Mundial, por lo menos en 15 de los 18 departamentos de Honduras, después de haber sido azotados por Eta y Iota, presentan condiciones geológicas que provocan deslizamientos o desprendimientos de tierra.

Con la excepción de Gracias a Dios, Islas de la Bahía y Comayagua que tienen riesgos bajo y medio, respectivamente, en los otros departamentos existen altas probabilidades para que sucedan deslizamientos.

Los deslizamientos se desarrollan cuando el agua se acumula rápidamente en el suelo, a raíz de lluvia intensa o deshielos rápidos, convirtiendo el terreno en un río de barro, el cual puede fluir velozmente por una ladera o quebradas y atacar con poco o sin aviso, a gran velocidad.

El río de barro puede viajar muchos kilómetros desde su origen, aumentando de tamaño a medida que arrastra árboles, automóviles y otros elementos en el camino. Los derrumbes generalmente se repiten en lugares adonde ya han sucedido antes, refieren los expertos.

Existen dos tipos de deslizamientos o derrumbes: deslizamientos lentos, aquellos en los que la velocidad del movimiento es tan lento que se percibe cuando ha ocurrido varias veces en el mismo lugar. Y los deslizamientos rápidos, aquellos en los que la velocidad del movimiento es tal que la caída de toda la tierra o las rocas puede darse en pocos minutos o segundos. Son frecuentes durante las épocas de lluvias o actividades sísmicas intensas. Al ser difíciles de identificar provocan importantes pérdidas materiales y personales.