Omoa, Cortés, Honduras.
Más de cinco mil pobladores que habitan la cordillera de El Merendón en Omoa, no tienen acceso cercano a un centro de salud u hospital.
María López, una de las afectadas, relató que tuvo que ser sacada de la comunidad de Santa Teresa en una hamaca colgada de una tranca y cargada por dos hombres en busca de asistencia médica cuando el parto de su primer hijo se complicó y lamentablemente su pequeño falleció.
“Quedé inconsciente después del parto, solo me acuerdo que escuchaba gritos que decían que me llevaran rápido al hospital o me iba a morir, y la única forma que hallaron fue cargarme en hamaca porque aquí no hay ni transporte”.
Su caso es uno de cientos que viven estos pobladores, quienes deben bajar por casi tres horas a pie la montaña cuando tienen una emergencia.
Conscientes de la carencia de un centro asistencial en esas comunidades, la Municipalidad de Omoa gestionó con la fundación Cepudo la construcción de una clínica que tenga los implementos necesarios para atender a los pobladores y con la presencia de un médico y una enfermera.
Cepudo hará la edificación, donará el equipo y los insumos; por su parte a la alcaldía le corresponde dar el terreno y el mantenimiento continuo del centro de salud. Según el personal que estará a cargo, la construcción inicia esta semana, y estará finalizada en un máximo de dos meses.
Colaboración de pobladores
Los ciudadanos de la cordillera manifestaron estar al servicio de lo que necesiten las autoridades y constructores del centro de salud, recalcando en que si es necesario hasta las mujeres colaborarán moviendo bloques.
Antonio Torres, miembro del patronato de Santa Teresa, dijo que tienen mucho tiempo esperando una obra como esta.
“Por mucho tiempo hemos estado tocando puertas para hacer de esto una realidad, no es posible que con una cantidad tan numerosa de pobladores no tengamos donde ir si nos enfermamos”, puntualizó.
Además de la clínica se construirá una pequeña vivienda en el mismo terreno para que la enfermera y el médico no deban viajar todos los días y puedan prestar servicio a emergencias que se presenten en horas de la madrugada.
Más de cinco mil pobladores que habitan la cordillera de El Merendón en Omoa, no tienen acceso cercano a un centro de salud u hospital.
María López, una de las afectadas, relató que tuvo que ser sacada de la comunidad de Santa Teresa en una hamaca colgada de una tranca y cargada por dos hombres en busca de asistencia médica cuando el parto de su primer hijo se complicó y lamentablemente su pequeño falleció.
“Quedé inconsciente después del parto, solo me acuerdo que escuchaba gritos que decían que me llevaran rápido al hospital o me iba a morir, y la única forma que hallaron fue cargarme en hamaca porque aquí no hay ni transporte”.
Su caso es uno de cientos que viven estos pobladores, quienes deben bajar por casi tres horas a pie la montaña cuando tienen una emergencia.
Conscientes de la carencia de un centro asistencial en esas comunidades, la Municipalidad de Omoa gestionó con la fundación Cepudo la construcción de una clínica que tenga los implementos necesarios para atender a los pobladores y con la presencia de un médico y una enfermera.
Cepudo hará la edificación, donará el equipo y los insumos; por su parte a la alcaldía le corresponde dar el terreno y el mantenimiento continuo del centro de salud. Según el personal que estará a cargo, la construcción inicia esta semana, y estará finalizada en un máximo de dos meses.
Colaboración de pobladores
Los ciudadanos de la cordillera manifestaron estar al servicio de lo que necesiten las autoridades y constructores del centro de salud, recalcando en que si es necesario hasta las mujeres colaborarán moviendo bloques.
Antonio Torres, miembro del patronato de Santa Teresa, dijo que tienen mucho tiempo esperando una obra como esta.
“Por mucho tiempo hemos estado tocando puertas para hacer de esto una realidad, no es posible que con una cantidad tan numerosa de pobladores no tengamos donde ir si nos enfermamos”, puntualizó.
Además de la clínica se construirá una pequeña vivienda en el mismo terreno para que la enfermera y el médico no deban viajar todos los días y puedan prestar servicio a emergencias que se presenten en horas de la madrugada.