13/01/2026
02:29 PM

Historias de Danlí

  • Actualizado: 22 febrero 2009 /

La imagen que más se nos presenta de Danlí, cuando se habla de ella, es su festival, su maíz y los famosos puros que allí se fabrican hacia el mundo. Pero esa pequeña y cálida ciudad tiene otros tesoros nacionales que vale la pena atisbar.

La imagen que más se nos presenta de Danlí, cuando se habla de ella, es su festival, su maíz y los famosos puros que allí se fabrican hacia el mundo. Pero esa pequeña y cálida ciudad tiene otros tesoros nacionales que vale la pena atisbar.

Danlí aparece por vez primera en unos escritos de 1678 y 1679, en donde Pedro Ortiz de Funes y su hermano Alonso, declaran haber recibido como herencia de su difunto padre, unas tierras denominadas 'Danlí'.

Ya para 1690, se ha poblado la zona y don Josef Escoto Baltasar de Merlos, describe: 'han alistado torres para vigilancia y que dicho Danlí, se compone de una iglesia y cuatro casas de paja y estancias para ganadería'. Más adelante se añadirán al ganado, ricos cultivos de tabaco, café y maíz.

La importancia de sus plantaciones junto al manejo de los animales, la convirtió en un emporio comercial y con ello, se expandieron los horizontes culturales.

Plataforma económica

Para finales del siglo XIX y principios del XX, Danlí poseía una sólida plataforma económica y curiosamente para la época, cultural.

En 1883, con sólo veinte años de edad, llegó desde Chiquimula, Guatemala, el profesor Pedro Nufio.

Nufio llegó contratado por la Municipalidad de Danlí para crear la Escuela Superior de Varones. Más adelante, el mentor creó la escuela El Porvenir; ambas instituciones fueron la base de muchas generaciones formadas con sólidos valores morales.

Por aquellas épocas, nació el compositor Manuel de Adalid Gamero (1872-1947); músico de altos vuelos, Gamero creó grandes obras; valses y música popular que se llegó a grabar en discos que se reproducían en los fonógrafos de la época. Piezas como 'Una noche en Honduras' y 'Rosas de Otoño' eran escuchadas por todo el país. Obras que se han perdido en el tiempo, desafortunadamente.

Gran escritora

Por supuesto, no podríamos terminar esta breve reseña de Danlí, sin mencionar a una de las escritoras más importantes de la historia de Honduras: Lucila Gamero de Medina.

Hermana menor de Manuel de Adalid, la escritora dejó un enorme legado en sus novelas. Aída, Blanca Olmedo o Las Secretarias, fueron la delicia de miles de jovencitas desde finales del 19 y principios del siglo 20.

Y aquí es importante señalar algo: 'Blanca Olmedo' no fue su primera obra y tampoco la última.

'Adriana y Margarita', su primera novela escrita en 1897, compite por ser la primera novela hondureña.

En ese mismo año, publica 'Páginas del Corazón', obra que gana premios en un certamen literario en Guatemala.

Pero es la historia de la desdichada institutriz, la que cautivó el corazón de los lectores y que cumplió 100 años de su publicación, el año pasado.

Gran parte de todos estos tesoros culturales se pueden apreciar en el Museo de Danlí, creado en 1976 por la municipalidad y se destinó el antiguo edificio del cabildo (construido en 1857) que en alguna época funcionó como presidio local, para convertirse en el depositario de los recuerdos de la ciudad.

El Museo junto con la Casa de la Cultura son sólidas edificaciones de la historia de esta cálida comunidad y de Honduras.

Así que vale la pena tomar maletas en este verano y enfilar tierra adentro, en busca de nuevas aventuras y maravillas por descubrir.

Porque Honduras es grande.