San Pedro Sula, Honduras.
Provienen de distintos hogares, pero a estos niños y adolescentes los une la entrega, el amor y la fe que han depositado en sus vidas para sobrepasar las barreras contra el cáncer a tan temprana edad.
Son pequeños luchadores que a diario acuden a las salas pediátricas de los hospitales Mario Rivas y el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) para un tratamiento especial.
En el Rivas reciben quimioterapias unos 600 menores.
En esta travesía son acompañados por sus parientes, entre padres, tíos, primos y abuelos, quienes el pasado 15 de febrero hicieron una pausa en sus actividades para conmemorar el Día Internacional de Lucha contra el Cáncer Infantil junto con el personal que los atiende en estos centros asistenciales: médicos, enfermeras y personal auxiliar.
Roxana Martínez, oncóloga del Mario Rivas, recomienda a los padres identificar síntomas irregulares en los pequeños para detectar a tiempo el cáncer y así iniciar lo más pronto posible los tratamientos adecuados, ya que con una detección temprana la enfermedad es curable. Señala que no son normales las fiebres de más de dos semanas de evolución a las que no se les encuentra causa, es decir, no es una infección. Si el paciente recibe un tratamiento antibiótico y sigue con fiebre ahí hay que sospechar que puede ser una leucemia o algún tipo de tumor. También es otra señal irregular los ganglios aumentados de tamaño que midan más de 1.5 centímetros y que duren más de tres semanas y dolores de cabeza, que en los niños son inusuales.
En el hospital Mario Rivas y el IHSS, el cáncer pediátrico de mayor frecuencia sigue siendo la leucemia, ya que de los 200 casos que atienden al año cerca de 70 son leucemia y 25 casos de tumores cerebrales, después sigue el linfoma de Hodgkin, tumores de hueso, músculo, oculares y riñón. Este último es bastante frecuente, ya que tratan de 8 a 10 casos al año.
Issac, un niño que logró superar las barreras del cáncer
Con una sonrisa que contagia y una mirada de vida, el pequeño Isaac García Madrid de cinco años de edad domina su motocicleta de juguete mientras su madre Jaqueline Madrid lo contempla sentada en una silla en el patio de su vivienda en la colonia Los Castaños de San Pedro Sula, y no es para menos. Ambos celebran y no pueden ocultar la felicidad que les embarga por estar juntos y cerrar un ciclo de incertidumbre y dolor.
Jaqueline recordó que el 26 de diciembre de 2016 en el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) junto con su esposo Félix Amílcar García recibió la fatídica noticia de que su pequeño tenía un tumor en el cerebro luego de hacerle varios exámenes, por lo que de emergencia al día siguiente el neurocirujano Napoleón Urcullo le practicó una cirugía.
“Era un tumor inoperable, el doctor no me daba esperanzas porque era demasiado grande y donde estaba ubicado había peligro. El niño me podía quedar en coma, no podría mover las partes de su cuerpo e incluso podía hasta morir. Fue muy claro en decírmelo antes de hacer la operación, pero lo salvó”, recordó.
“Gracias a Dios y con fe todo salió bien; la operación duró diez horas y media”, contó la joven madre, quien agregó que posteriormente el niño continuó con tratamientos de radiaciones y quimioterapias que le ayudaron en su recuperación y en diciembre de 2017 le hicieron una resonancia magnética, donde confirmaron que ya no tiene nada, por ello ahora se encuentra solamente en observación para su evolución.
Cómplices de una lucha por preservar una vida
“Confío en que Dios va a curar a mi hijo y podrá disfrutar de una vida sana y normal”, manifestó Martha Lidia Pineda (de 50 años), quien acompaña a su hijo Luis Gustavo Pavón (17) en su lucha por vencer un cáncer que le afecta los huesos.
Recordó que en octubre de 2016 al joven le fue diagnosticado osteorsarcoma, un tipo de cáncer óseo que comienza en las células que forman los huesos.
“Lleva más de un año con esa enfermedad. Ya días andamos luchando con él para vencer este mal, me lo operaron y le tuvieron que amputar la pierna derecha porque tenía un tumor”. Detalló que el joven recibe tratamiento en la sala de oncología pediátrica del hospital Mario Rivas, donde los médicos y enfermeras le han apoyado enormemente.
El muchacho ha sentido dolor en el pulmón izquierdo, por lo cual nuevamente fue internado.
“Tengo la fe en Dios que nos va a iluminar y que mi hijo se podrá sanar”, expresó entre sollozos esta ama de casa, quien lleva más de un mes de estar en el centro asistencial acompañando a su hijo en su recuperación.
Ambos viven en la comunidad de Ramal del Tigre, en Tela, Atlántida, de donde se trasladan con el apoyo de familiares para que el joven pueda recibir el tratamiento adecuado y así superar la enfermedad, ya que no soporta los dolores que le provoca. A pesar de las adversidades, Luis Gustavo no pierde las esperanzas de curarse.
Con fortaleza supera los dolores de la leucemia
Hace más de un año que a Yester Yair Guillén Padilla (de 10 años) le diagnosticaron leucemia en el hospital Mario Rivas, donde recibe los tratamientos y medicamentos que lo mantienen superando la enfermedad.
“Cuando traje a mi hijo estaba muy grave, pensé que no lo iba a rescatar, pero gracias a Dios, a los médicos y a la Fundación Hondureña para el Niño con Cáncer mi niño está con vida”, señaló María Agustina Padilla (48), madre del pequeño Yester.
No recuerda cuántas quimioterapias ha recibido su hijo, pero que cada día evoluciona satisfactoriamente, por ello considera que tiene buena salud. Doña María y Yester viajan desde Tocoa, Colón, para que este pueda recibir el tratamiento.
“Cuando no tenemos cómo venir, la fundación nos da los viáticos y me quedo a dormir en el albergue del hospital”, contó. Para ella no ha sido nada fácil afrontar esta situación, ya que como madre soltera le ha tocado salir adelante sola. Cada mes acude al hospital, pero en el albergue le brindan alimento y dormida.
“Todo vale la pena para mi hijo, y mientras Dios me dé la fuerza aquí voy a estar”, aseguró.
Aprovechó para aconsejar a las madres que tienen hijos con la enfermedad de cáncer que luchen por ellos porque siempre hay esperanza de vida.
Provienen de distintos hogares, pero a estos niños y adolescentes los une la entrega, el amor y la fe que han depositado en sus vidas para sobrepasar las barreras contra el cáncer a tan temprana edad.
Son pequeños luchadores que a diario acuden a las salas pediátricas de los hospitales Mario Rivas y el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) para un tratamiento especial.
En el Rivas reciben quimioterapias unos 600 menores.
En esta travesía son acompañados por sus parientes, entre padres, tíos, primos y abuelos, quienes el pasado 15 de febrero hicieron una pausa en sus actividades para conmemorar el Día Internacional de Lucha contra el Cáncer Infantil junto con el personal que los atiende en estos centros asistenciales: médicos, enfermeras y personal auxiliar.
Roxana Martínez, oncóloga del Mario Rivas, recomienda a los padres identificar síntomas irregulares en los pequeños para detectar a tiempo el cáncer y así iniciar lo más pronto posible los tratamientos adecuados, ya que con una detección temprana la enfermedad es curable. Señala que no son normales las fiebres de más de dos semanas de evolución a las que no se les encuentra causa, es decir, no es una infección. Si el paciente recibe un tratamiento antibiótico y sigue con fiebre ahí hay que sospechar que puede ser una leucemia o algún tipo de tumor. También es otra señal irregular los ganglios aumentados de tamaño que midan más de 1.5 centímetros y que duren más de tres semanas y dolores de cabeza, que en los niños son inusuales.
En el hospital Mario Rivas y el IHSS, el cáncer pediátrico de mayor frecuencia sigue siendo la leucemia, ya que de los 200 casos que atienden al año cerca de 70 son leucemia y 25 casos de tumores cerebrales, después sigue el linfoma de Hodgkin, tumores de hueso, músculo, oculares y riñón. Este último es bastante frecuente, ya que tratan de 8 a 10 casos al año.
Issac, un niño que logró superar las barreras del cáncer
Con una sonrisa que contagia y una mirada de vida, el pequeño Isaac García Madrid de cinco años de edad domina su motocicleta de juguete mientras su madre Jaqueline Madrid lo contempla sentada en una silla en el patio de su vivienda en la colonia Los Castaños de San Pedro Sula, y no es para menos. Ambos celebran y no pueden ocultar la felicidad que les embarga por estar juntos y cerrar un ciclo de incertidumbre y dolor.
Jaqueline recordó que el 26 de diciembre de 2016 en el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) junto con su esposo Félix Amílcar García recibió la fatídica noticia de que su pequeño tenía un tumor en el cerebro luego de hacerle varios exámenes, por lo que de emergencia al día siguiente el neurocirujano Napoleón Urcullo le practicó una cirugía.
“Era un tumor inoperable, el doctor no me daba esperanzas porque era demasiado grande y donde estaba ubicado había peligro. El niño me podía quedar en coma, no podría mover las partes de su cuerpo e incluso podía hasta morir. Fue muy claro en decírmelo antes de hacer la operación, pero lo salvó”, recordó.
“Gracias a Dios y con fe todo salió bien; la operación duró diez horas y media”, contó la joven madre, quien agregó que posteriormente el niño continuó con tratamientos de radiaciones y quimioterapias que le ayudaron en su recuperación y en diciembre de 2017 le hicieron una resonancia magnética, donde confirmaron que ya no tiene nada, por ello ahora se encuentra solamente en observación para su evolución.
| Isaac y su madre Jaqueline Madrid no dejan de sonreírle a la vida. Foto: Yoseph Amaya
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“Confío en que Dios va a curar a mi hijo y podrá disfrutar de una vida sana y normal”, manifestó Martha Lidia Pineda (de 50 años), quien acompaña a su hijo Luis Gustavo Pavón (17) en su lucha por vencer un cáncer que le afecta los huesos.
Recordó que en octubre de 2016 al joven le fue diagnosticado osteorsarcoma, un tipo de cáncer óseo que comienza en las células que forman los huesos.
“Lleva más de un año con esa enfermedad. Ya días andamos luchando con él para vencer este mal, me lo operaron y le tuvieron que amputar la pierna derecha porque tenía un tumor”. Detalló que el joven recibe tratamiento en la sala de oncología pediátrica del hospital Mario Rivas, donde los médicos y enfermeras le han apoyado enormemente.
El muchacho ha sentido dolor en el pulmón izquierdo, por lo cual nuevamente fue internado.
“Tengo la fe en Dios que nos va a iluminar y que mi hijo se podrá sanar”, expresó entre sollozos esta ama de casa, quien lleva más de un mes de estar en el centro asistencial acompañando a su hijo en su recuperación.
Ambos viven en la comunidad de Ramal del Tigre, en Tela, Atlántida, de donde se trasladan con el apoyo de familiares para que el joven pueda recibir el tratamiento adecuado y así superar la enfermedad, ya que no soporta los dolores que le provoca. A pesar de las adversidades, Luis Gustavo no pierde las esperanzas de curarse.
| Martha Lidia Pineda se afana en proteger a su hijo Luis Gustavo Pavón. Foto: Gilberto Sierra
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Hace más de un año que a Yester Yair Guillén Padilla (de 10 años) le diagnosticaron leucemia en el hospital Mario Rivas, donde recibe los tratamientos y medicamentos que lo mantienen superando la enfermedad.
“Cuando traje a mi hijo estaba muy grave, pensé que no lo iba a rescatar, pero gracias a Dios, a los médicos y a la Fundación Hondureña para el Niño con Cáncer mi niño está con vida”, señaló María Agustina Padilla (48), madre del pequeño Yester.
No recuerda cuántas quimioterapias ha recibido su hijo, pero que cada día evoluciona satisfactoriamente, por ello considera que tiene buena salud. Doña María y Yester viajan desde Tocoa, Colón, para que este pueda recibir el tratamiento.
“Cuando no tenemos cómo venir, la fundación nos da los viáticos y me quedo a dormir en el albergue del hospital”, contó. Para ella no ha sido nada fácil afrontar esta situación, ya que como madre soltera le ha tocado salir adelante sola. Cada mes acude al hospital, pero en el albergue le brindan alimento y dormida.
“Todo vale la pena para mi hijo, y mientras Dios me dé la fuerza aquí voy a estar”, aseguró.
Aprovechó para aconsejar a las madres que tienen hijos con la enfermedad de cáncer que luchen por ellos porque siempre hay esperanza de vida.
| Yester Yair Guillén Padilla y su madre María Agustina Padilla son un ejemplo de lucha. Foto: Gilberto Sierra.
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