Mientras recorro las montañas del occidente de Honduras, aprovecho para comentarles un poco sobre una exhibición fotográfica que se está presentando en Tegucigalpa titulada: “Gente de mi Tierra.” El evento empata muy bien con la búsqueda que realizo en estos momentos en estas lejanas tierras, y sobre todo, con los objetivos del grupo fotográfico Kaleidoscopio que realiza la exposición.
A principios de el siglo XIX, cuando Daguerre presentó el invento de la cámara fotográfica ante el Consejo de Ciencias de Francia, nunca se espero que el honorable y docto instituto calificase su instrumento como un “juguete novedoso sin aplicaciones prácticas para las ciencias formales” Cuán equivocados estaban los científicos, pues pronto la fotografía adquirió una vida propia y más importante aún, una nueva generación de artistas y creadores que se extendían por todos los ámbitos del conocimiento y la vida diaria. Desde la medicina hasta la antropología, desde el retrato romántico hasta los archivos policiales. La fotografía nació para quedarse y siempre evolucionar.
No tardó en que se formaran agrupaciones formales y semi-formales de creadores tratando de compartir conocimientos y técnicas. Aquí y allá surgían grupos tratando de ir un paso adelante; fijándose nuevas temáticas para explorar y nuevos espacios para presentar sus trabajos. Las mismas razones que impulsaron a un grupo de fotógrafos hondureños a reunirse: “Para intercambiar, difundir y estimular el arte de la fotografía”
El fotoclub Kaleidoscopio se inició a principios del año 2008 gracias a una iniciativa de Juan Pablo Martel, notable instructor que durante muchísimos años mantuvo vivo el amor por la enseñanza fotográfica en la ciudad capital.
A partir de ahí, el grupo ha trabajado en consolidar la organización, en establecer relaciones con otros fotoclubs de Honduras y el extranjero y como actividad de proyección, han realizado ya una primera exposición fotográfica en el Instituto Hondureño de Cultura Hispánica. Además, han dictado conferencias relacionadas al arte de la fotografía en escuelas y colegios, así como a grupos de universitarios.
Los miembros de Kaleidoscopio giran en torno a diversos géneros de la fotografía. Predomina la orientación hacia la fotografía documental y paisajista, sin embargo también hay quienes se dedican a fotografía comercial y de retrato. Importante es su sólido interés en consolidarse como el mejor club fotográfico de la ciudad capital, con proyección al resto del país y su lucha por convertirse en portavoces de Honduras en el marco internacional.
“Gente de mi tierra” es un intento por mostrar la diversidad que hay en la unidad de la familia hondureña y el deseo de promover un espíritu de solidaridad entre nosotros, hermanos hondureños. Algo que la fotografía hace muy bien…