22/02/2024
12:57 AM

Familias hondureñas llevan más de dos años esperando cadáveres de parientes

Los familiares de los ocho hondureños ultimados en mayo de 2012 en Nuevo León, México, denunciaron en el Conadeh que no hay fecha de repatriación.

Tegucigalpa, Honduras.

No acaba la pesadilla de las familias de los ocho hondureños victimados el 13 de mayo de 2012 en la masacre de Cadereyta, Nuevo León, México. Los cuerpos de los infortunados aún no han sido repatriados.

Los parientes de Mauricio Suazo, Elmer Said Barahona, Ever Josué González, Javier Edgardo Tejada, Ramón Antonio Torres, José Enrique Velásquez, Fabricio Anael Suazo y Leonel Dagoberto Rivera, asesinados cruelmente en México hace 26 meses, acudieron al Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (Conadeh), en busca de ayuda para que los cuerpos de sus parientes sean repatriados.

“Sabemos que nuestros familiares fueron mutilados y que ha pasado mucho tiempo desde su muerte; sin embargo, exigimos a las autoridades que sus restos sean repatriados en ataúdes normales para darles un entierro digno. Este hecho ha sido terriblemente traumático; todos han tenido problemas de salud. Nuestra salud física y mental se ha deteriorado mucho durante estos 26 meses de espera, angustia y dolor”, manifestó Patricia Suazo.

La espera

Aunque las autoridades de la Secretaría de Relaciones Exteriores habían anunciado que la repatriación sería a inicios de julio, los familiares de las víctimas dijeron al comisionado Roberto Herrera Cáceres que la espera continúa y no conocen la fecha exacta en que los cuerpos les serán entregados. “No han recibido los cuerpos de sus familiares por los retrasos administrativos para la exhumación y repatriación de los cuerpos. Se nos han violado todos los derechos, hemos sido pisoteadas y burladas por algunas autoridades hondureñas”, agregó Suazo.

La madre de otra víctima le dijo a Herrera que siente dolor y angustia por la muerte violenta de sus seres queridos y porque aún no reciben sus cuerpos para sepultarlos. “Exigimos que nuestros derechos sean respetados y protegidos por los Gobiernos”.

La masacre

Los ocho migrantes hondureños fueron asesinados el 13 de mayo de 2012 en Cadereyta, Nuevo León, México, donde 49 personas murieron violentamente. Los familiares de las víctimas fueron notificados el 17 de diciembre de 2013, en el consulado de México en Tegucigalpa, de la identificación de sus familiares mediante el resultado del ADN, informó el Conadeh. El ombudsman afirmó que debe haber repatriación digna y lo más pronto posible para satisfacer a los familiares, “por cualquiera que haya sido la circunstancia porque murieron con toda su dignidad y los hondureños así deben recibirlos levantando el estandarte de la dignidad humana”, puntualizó.