18/08/2022
05:24 PM

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Europa se suma a lucha antidrogas en Centroamérica



En Lepaterique, Francisco Morazán, funciona el centro de instrucción para el combate del crimen organizado en el área.

San Pedro Sula, Honduras

Honduras ya cuenta con un centro de excelencia en la formación y adiestramiento del personal vinculado en tareas antinarcóticas, no solo para el país, sino para el área centroamericana.

Gracias al apoyo del Sistema de Integración Centroamericana (Sica), la habilitación del Centro de Instrucción Antidrogas para el área es una realidad. El centro que se ubica en Lepaterique, Francisco Morazán -a 40 kilómetros de Tegucigalpa- aspira a convertirse en un centro modelo, convirtiéndose en un patrimonio regional.

La Unión Europea, a través del Fondo España-Sica, proporcionó 10 millones de dólares para el centro. Honduras recibió un fondo de un millón de dólares para los procesos de formación y adiestramiento en la lucha contra el narcotráfico.

“Tenemos una estrategia en materia de seguridad que está activa en Honduras y Centroamérica. Aspiramos a desarrollar una serie de proyectos, combatir el crimen y tener el centro de adiestramiento es una gran oportunidad para capacitar el recurso humano. El apoyo gira sobre cuatro grandes pilares: combate al delito, fortalecimiento institucional, prevención de la violencia, reinserción y readaptación social”, dijo Roberto Ramírez Aldana, director de fiscales.

El centro

La labor formativa es una de las áreas prioritarias en la lucha común que tienen establecidos los países centroamericanos y un punto clave es Lepaterique, donde Honduras puso a la orden del Sica las instalaciones y recursos para que lo que antes fue la sede del batallón de las Fuerzas Territoriales del Ejército, ahora se convierta en un centro modelo de formación antidrogas.

“El Centro de Instrucción Antidrogas de Centroamérica pone a la vanguardia al país en políticas de combate al crimen y persecución penal. Somos ejemplo porque mostramos que se trabaja en fortaler la lucha de combate al crimen”, agregó el director de fiscales.

Para mejorar las instalaciones, los fondos asignados sirven para la readecuación de las instalaciones, donde se habilitan espacios con toda la logística para la formación y el área de entrenamiento canino que es otra unidad que forma parte del trabajo que realiza la Dirección de Lucha contra el Narcotráfico (DLCN).

“Se han mejorado las instalaciones para la profesionalización del personal. Se capacitan para enfrentar delitos complejos de investigación, que Honduras tenga el centro nos da más facilidades frente a los demás países para obtener mayor número de cupos en los cursos, mayor participación, contar con expertos internacionales que aprovechamos para que asesoren a fiscales, investigadores y jueces y nos ayuden en la revisión de casos”, refirió Ramírez Aldana.

Los cursos

Fiscales, policías y jueces de los países miembros del Sica participaron en la primera acción formativa regional intersectorial denominada “Técnicas operacionales antidrogas y su marco jurídico”.

La capacitación se enmarcó dentro del lanzamiento del Centro de Instrucción Antidrogas de Centroamérica (Ciadca) que se genera en el marco del Proyecto Profesionalización y Tecnificación de las Policías e Instancias vinculadas a la Seguridad y la Justicia.

Con el curso se buscaba mejorar las competencias profesionales de jueces, fiscales y policías responsables de prevenir, contener y reprimir el delito de tráfico ilícito de drogas.

“Este es el primer curso que se lanzó como una demostración que el Siadca está activo y que ha sido oficializado su funcionamiento y admitido como recurso para el área”, informó Aldana.

Unidad canina

El Centro de Instrucción Antidrogas es el hogar donde se capacitan los entrenadores de los canes, este lugar será ampliado y remozado para cumplir su función de formación de todos los recursos contra las drogas.

Un perro comprado para entrenarse en detección de drogas, explosivos y dinero tiene un costo de 7,000 dólares, unos 140 mil lempiras por cada animal que fue adquirido por la DLCN y Ejército.

Son 12 perros de raza Pastor Belga Malinois que se caracterizan por su tenacidad y protección. De los adquiridos, siete fueron asignados a la DLCN y cinco al Ejército.

Los perros están destinados para los aeropuertos y puertos del país y serán parte del equipo de trabajo de los agentes de la DLCN. Durante dos meses, los oficiales Natanal Marlin y Joel Vidal Sánchez, de República Dominicana, les dieron un intenso entrenamiento.

Sonja, Joseph, Brima, Aquía, Alaska, Apiper y Jaudini están listos para detectar heroína, cocaína, éxtasis y papel moneda, gracias al entrenamiento denominado cuatro en uno.

“Los siete perros están destinados a los aeropuertos y puertos del país. Estos perros son de alerta pasiva, cuando identifican por el olor una sustancia se sientan, esa es la indicación que los perros nos dan para tener la certeza que hay una acción irregular. Son muy certeros, el grado de equivocación de los canes es casi nulo”, explicó Aarón Benítez, jefe de la unidad canina de la DLCN.

En proceso de retiro se encuentran Dolly y Max, los primeros perros que llegaron a ser parte de la unidad y gracias a su trabajo permitieron la incautación de droga en el país.

Entrenamiento

Los nuevos inquilinos del Centro de Instrucción de Drogas tienen su propia aérea. Los cuidadores de estos animales son siete agentes de la DLCN, cinco de la Fuerza Naval y siete del Ejército, que fueron formados como entrenadores y siguen las enseñanzas que les dejaron los dominicanos.

Trabajan 20 minutos seguidos y dan igual tiempo de descanso. Se busca no extenuarlos para no restarle eficiencia a su labor.

La unidad canina de la DLCN se llama K-9, utilizada por los agentes antidrogas en los operativos cotidianos en puertos, aeropuertos, barrios y misiones especiales.

“No habían perros en Honduras que tuvieran ese estándar para ser entrenados. Detectan cinco olores y apoyan nuestro trabajo de identificación de sospechosos en casos de drogas y dinero”, apuntó Benítez.

Los perros reciben una atención veterinaria especial y una rutina que va más allá de la culminación del ciclo básico de entrenamiento.