17/05/2024
12:20 AM

Isis, hondureña que no sabía cocinar y ahora es dueña de restaurante en USA

Isis Córdova se secó las lágrimas y cumplió sus sueños en Estados Unidos, país al que nunca se imaginó emigrar. Con sus ganancias sirve a las comunidades más necesitadas.

Estados Unidos.

Isis Córdova es una joven empresaria que llegó a Estados Unidos con una maleta llena de sueños. Su primera experiencia fue en Los Ángeles donde trabajó como mesera.

Entre lágrimas fue superando la distancia y adaptándose a su nueva realidad en Estados Unidos, pero al mismo tiempo aprendiendo de cada experiencia.

Sus primeros días en Estados Unidos fueron muy lejanos a la realidad que vivía en Honduras. Los primeros siete años estuvo indocumentada hasta que logró legalizarse.

Su familia ha sido parte fundamental. La vida le empezó a cambiar cuando decidió mudarse a la Florida donde con la ayuda de una sobrina encontró un puesto en un mercado para vender comida. Ahí nace lo que hoy es un centro de encuentro para todos los hondureños y otros centroamericanos en Florida.

Una vez establecida en Florida, Isis empezó a cumplir con el sueño de convertirse en una voz de ayuda para los hondureños más necesitados. En varias ocasiones El Fogón Restaurant se ha convertido en un centro de acopio.

Córdova es miembro activo de distintas organizaciones hondureñas en Estados Unidos. El Fogón Restaurant es además uno de los principales patrocinadores en distintas actividades de la comunidad hondureña en el sur de la Florida.

Es una madre dedicada. Su hijo es uno de los principales colaboradores a la hora de recaudar fondos para las comunidades necesitadas. Aunque nació en Estados Unidos, tiene el sueño de jugar con la Selección Nacional de Honduras.

Isis Córdova sostiene un micrófono para la entrevista con Diario LA PRENSA.

A continuación, la entrevista a esta hondureña de éxito:

¿Qué fue lo más difícil al llegar a USA?

Fue a inicios del 2008, emigrar hasta este país no era la idea original, pero muchos hondureños terminamos aquí y tenemos que buscar una forma de salir adelante.

Fue bastante difícil, el idioma principalmente, estuve en este país básicamente casi 7 años sin documentos, algo que no ha sido nada fácil, pero, bueno, gracias a Dios hemos logrado estabilizarnos.

¿Cómo fue el primer trabajo?

Lloré porque nunca me imaginé venir a trabajar aquí, era totalmente diferente y aquí uno tiene que cambiar el chip y decir “bueno, estoy aquí y tengo que enfrentarme a lo que la vida me ha deparado”. Comencé en Los Ángeles, California, como mesera. La ventaja que sí tuve, gracias a Dios, fue que yo estudié negocios.

Fue un proceso, porque yo decía “aunque esté limpiando estas mesas, aunque esté limpiando este piso, aunque esté limpiando los baños, aunque esté atendiendo clientes, aunque esté en la cocina (porque también tuve que trabajar en la cocina) no importa, esto es parte del proceso” y así fui día a día aprendiendo.

Muchas veces yo me iba al baño y lloraba, lloraba amargamente y me decía “¡pero por qué yo estoy aquí!”, pero yo entiendo que Dios tiene sus propósitos.

Yo agradezco a mi ex jefa María Guevara, hondureña, por cierto, también propietaria de Marcelino Café en Los Ángeles, California, que me dio esa oportunidad y me enseñó.desde cero incluso a partir un limón y lo hizo con mucho amor, con mucha paciencia.

¿Cómo inició “El Fogón”?

Cuando me mudé aquí a la ciudad de Fort Lauderdale comencé ese sueño llamado El Fogón. Comenzamos a vender en un ‘food truck’. En el transcurso de una semana se concretó el proyecto, pero no ha sido fácil, sino muchos años de esfuerzo, de sacrificio, de compromiso, de disciplina, de desvelo.

Comenzamos el negocio de una manera familiar, entre mis hermanas, mi sobrina y tuvimos apoyo también de mi hermano, mi mamá. Y bueno ha sido el núcleo, el núcleo familiar unido, así comenzamos.

¿Cómo es ser una empresaria exitosa y una buena mamá?

Mi hijo también es una gran motivación. Conlleva mucho sacrificio también, pero yo estoy agradecida con Dios porque mi hijo ha sido un niño muy maduro. Se ha formado aquí básicamente desde los tres meses. Yo comencé a trabajar y mi hijo ha ido creciendo y viendo ese proceso. Me acuerdo muy bien que él siempre me ayudaba a limpiar.

¿Cuán importante es para usted servir a los demás?

Bueno, nosotras tenemos la la bendición y la oportunidad de poder viajar, de viajar juntos a Honduras, de poder hacer labor social, de poder entregarle a los niños.

Me encanta que mi hijo me acompañe a Honduras y que podamos llegar a esos lugares donde hay mucha necesidad.

Me gusta compartir eso con mi hijo y le he mostrado de dónde yo vengo, de hecho, fuimos a mi comunidad, que es San Juan, y le mostré la casa donde yo crecí y se quedó sorprendido.

Yo desde niña tenía ese sueño en mi comunidad, yo decía que sería una abogada exitosa para ayudar a la gente que necesite, pero más adelante tomé la decisión de estudiar gerencia de negocio y me ha servido mucho.

Estoy segura que esa vocación del servicio a la comunidad viene por mi abuela, porque nosotros crecimos con mi abuela y mi abuelo, ya que mi mamá emigró hacia acá. Mi abuela era básicamente la enfermera que ayudaba a todas las personas. Siempre había personas que necesitaban ser inyectadas, que les limpiaran heridas, y mi abuela siempre estaba ahí, atenta a ayudar a la comunidad y yo crecí viendo esa labor.

Mis abuelos cosechaban mucho maíz y frijoles y las personas llegaban a la casa a pedir y mi abuela se despojaba siempre de lo que tenía. Mi abuelo era un poquito más serio, más fuerte, y yo recuerdo que mi abuela le decía a las personas que llegaran en la hora que mi abuelo andaba trabajando.

¿Cuál consejo les da a las personas que quieren emprender?

Bueno, que que trabaje por ese sueño, que es muy importante prepararse y nunca desistir. Siempre hay que persistir, creer en Dios y en sí mismo, porque habrá personas que te van a decir “no”, no lo hagás”, “no vas a poder”, pero no le comentes tus proyectos a nadie y sé disciplinado, porque la disciplina vence todo.