03/10/2022
05:00 AM

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A simple vista, con paciencia y fe encuentran oro en las montañas

No usan químicos ni tecnología sofisticada para extraer y exportar el metal.

MACUELIZO

La mayoría de seres humanos, cree José Geovany González, puede dedicar “toda una vida” a buscar oro y nunca lo encontrará. Incluso, quienes usan detectores logran localizarlo, pero no extraerlo.Para “sacar oro de una montaña”, según González, hay que “tener conocimiento de la tierra, paciencia y fe, y de estas dos lo más importante es la fe”.

González (de 30 años) se convirtió en minero clandestino a los 23 años y hoy es parte Minas y Cuevas, ubicada en Macuelizo, Santa Bárbara.

El conocimiento capitalizado sobre la marcha lo ha llevado a ser la punta de lanza en la búsqueda de oro en un equipo de más de medio centenar de compañeros socios de esa empresa comunal.Antes de hacer las excavaciones, González “a simple vista” hace una exploración del terreno y una vez que detecta una veta realiza una pequeña excavación de unos 30 centímetros de profundidad.

La tierra extraída, la cual en algunas ocasiones contiene cuarzo y pirita, poco a poco la tritura en la cuchara de la pala con una almádana hasta convertir las piedras en arenilla, mientras Nahún Cáceres (de 31) le rocía agua para lograr la natural y automática separación del metal.

Emplea la antigua técnica del bateo (sin batea, con la cuchara de la pala) para que el oro, por tener una mayor densidad, se separe de la arenilla aparentemente de “forma mágica” y se quede en el fondo de la cuchara metálica.

“Este es el oro”, dijo ante LA PRENSA cuando encontró el metal. “Con esta muestra podemos comenzar y seguir la excavación hasta donde termine la veta”.

Fairmined

Con este certificado, una mina artesanal demuestra que es ambientalmente responsable.

La pequeña mancha amarilla adherida al metal no solo le indica que hay oro, sino la cantidad en libras de tierra y rocas que sus compañeros deben extraer para obtener una equis cantidad del metal precioso una vez molido.

“En este lugar debemos sacar unos 20 sacos de tierra para sacar unos 60 gramos de oro. Si encontramos más oro cuando hacemos la muestra, vamos a tener más oro por una tonelada de material”, dijo.

González y su equipo demoran entre uno y dos días para extraer una tonelada de material, que luego transportan a la molienda, donde (sin utilizar químicos) separan el oro. Después, lo concentran y lo funden en pequeñas piezas rutilantes que exportan a Alemania.

Minas y Cuevas es una empresa de todos nosotros. Todos los días aprendo algo nuevo en este trabajo”, expresó. Él aspira a que sus dos hijos (de 3 y 2 años) se conviertan en mineros, pero “con mejores conocimientos”.

González y todos sus compañeros de Minas y Cuevas adquieren nuevos conocimientos con las capacitaciones que ofrece Alianza por la Minería Responsable (ARM). Esta asesora a la empresa para que logre en diciembre el certificado Fairmined, que le abrirá las puertas del mercado.