07/01/2026
01:16 PM

En San Francisco de Coray claman ayuda

La sequía ha abatido a diez departamentos de todo el país; pero uno de los lugares que más ha sufrido los ataques del fenómeno natural de El Niño es San Francisco de Coray.

La sequía ha abatido a diez departamentos de todo el país; pero uno de los lugares que más ha sufrido los ataques del fenómeno natural de El Niño es San Francisco de Coray.

El municipio al que se llega después de recorrer 30 minutos por calle de tierra, colinda con Nacaome, Curarén, La Libertad y Langue. Es el sector con más problemas en materia agrícola y ganadera.

Con una población de casi diez mil habitantes esparcidos por 16 aldeas y 54 caseríos, esta localidad ha dejado de avanzar por distintas razones, además de la sequía que ha vuelto desérticas sus tierras.

La emigración de la mayoría de hombres y la falta de mejores prácticas de cultivo han hecho que el desarrollo agrícola se detenga y haya gigantezcas pérdidas en las escasas cosechas.

Los caminos descuidados e intransitables es otro factos que impide un mejor modo de vida, como lo comprobó un equipo de LA PRENSA en su reciente recorrido en las zonas afectadas por la sequía.

Sufren el abandono

Ermelindo Villalobos Discua, secretario municipal de San Francisco de Coray, declaró que el efecto climático ha obligado a la Municipalidad a pedir ayuda al Gobierno y a organizaciones no gubernamentales para poder salir de esta crisis.

El llamado de ayuda no ha sido escuchado. Pese a que algunos tienen silos metálicos no hay granos que almacenar. Las bombas de fumigación no se utilizan y las provisiones alimentarias se agotan.

Aun con esto, Villalobos dijo que urgen proyectos para recolectar agua potable y dar una mejor condición de vida a los pobladores.
“La ayuda está llegando, pero el municipio todavía tiene muchas necesidades”, añadió .

Ni el ganado sobrevive

Jorge Galeas, ganadero del municipio, no tuvo más remedio que poner una pulpería para mantener a su familia, porque la crisis y la sequía han sido los principales motivos de que la venta de ganado tampoco sea buena.

“Mis reses están muy flacas y nadie quiere comprarlas así”, expuso. Los pastizales están secos y las bestias sobreviven con “guate”, o tuzas de maíz.

Crece el clamor

A medida que se adentra en el pueblo, son más los relatos de los habitantes que expresan su preocupación por la incertidumbre y necesidad en la que viven.

El agricultor Diógenes Rivas dijo que a comienzos de este año cultivó cuatro manzanas de maíz y esperaba cosechar 50 cargas, pero sólo logró 15, por lo que perdió cerca de cuatro mil lempiras en inversión.

Lo mismo pasa en aldeas como Panasacarán, Los Amates, Las Delicias, Montecristo, Talpetates, entre otros.

La escasez de agua para irrigar las plantaciones ha obligado a los habitantes a construir pozos de malacate para tratar de conseguir el vital liquido en el fondo de la tierra; pero la ubicación remota de algunas aldeas imposibilita en cierta parte tener un buen resultado.

Muchas necesidades

Israel Villalobos, oriundo de Las Delicias, manifestó que han estado recibiendo consultorías de expertos en agronomía y han aprendido mejores técnicas de cultivo. “Antes quemábamos la tierra donde hubo mala cosecha y no nos dábamos cuenta que lo que hacíamos estaba mal”, agregó.

Pero son más los pros que los contras. En Las Delicias, enfermedades endémicas como la tuberculosis y la leishmaniasis tienen sometidos a muchos de sus pobladores; además existen reportes de desnutrición leve y moderada en niños menores de 5 años.

Fundaciones como la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAO, Save The Children y Misión Mundial les han brindado ayuda; pero aún así, San Francisco de Coray no logra progresar.