Un informe de la Secretaría de Educación reveló que 43 centros educativos en todo el país están en riesgo de perder el año lectivo por falta de clases.
Marlon Escoto, ministro de Educación, informó ayer sobre las escuelas y colegios de 17 departamentos del país que han perdido más de 15 días de clases.
Según el documento, los departamentos de Francisco Morazán y Gracias a Dios presentan mayor número de centros educativos con pérdida de clases. Las instituciones del departamento de Valle son las únicas que no se incluyen en el informe. Sin embargo, los colegios y escuelas con más días de clases perdidas o centros de alto riesgo se albergan en los departamentos de Atlántida, Francisco Morazán y Colón.
“Hay algunos centros educativos que están en la lista de centros de alto riesgo, es decir, centros educativos que han perdido más de 15 días”, manifestó Escoto.
El ministro explicó que estos centros educativos no pueden someterse al nuevo calendario educativo que culmina el 21 de diciembre y deberán implementar mecanismos para la recuperación del tiempo perdido.
“Los que están en el rango de 15 días podrán someterse al calendario hasta el 21 de diciembre, pero hay centros educativos como el instituto oficial de La Ceiba, que ha perdido 22 días y se está trabajando en un programa similar al que esté implementando la Escuela Normal Mixta (Pedro Nufio)”, dijo el ministro. Añadió que en la Escuela Normal, en la que se han perdido 29 días de clases, el consejo de profesores decidió asumir los días feriados y los sábados para recuperar de forma paulatina los contenidos.
Agregó que “hay centros como el Abelardo Fortín que tiene seis días perdidos, y de continuar las paralizaciones tendría que definir un mecanismo especial para culminar, igual que el Instituto Hibueras (18 días perdidos), el Instituto Espíritu del Siglo (15 días perdidos) que está en Colón”.
Escotó informó que este informe fue elaborado con los datos que se derivan de los directores de los centros educativos en contraste con los diarios pedagógicos, lo cual permite primero que el centro educativo esté informado de que está en condiciones críticas y además admitirlo para poder definir mecanismos de compensación.