22/05/2024
09:25 PM

'En esos momentos uno quisiera tener poderes para ayudar a los demás”

San Pedro Sula, Honduras.

Los gritos de auxilio de sus tres compañeros al quedar soterrados llenaron de angustia a Walter Aguilar Pereira, pero esto no le impidió tomar una pala y cavar para salvarles la vida, aunque esto representara un peligro mortal.

Para los 12 obreros que trabajaban en la instalación de un sistema de tuberías entre la 27 calle y 15 avenida de la colonia Valle de Sula Dos, el día parecía normal y rutinario, pero nunca se imaginaron que un alud de tierra casi acabaría con la vida de tres de sus compañeros en cuestión de segundos.

La mañana había transcurrido con rapidez y ya era hora del almuerzo. Todos se sentaron a comer y a relajarse en medio de bromas y pláticas, según Aguilar.

Las labores se reanudaron a la 1:00 pm y cuando los tres obreros afectados ya llevaban cerca de una hora de excavar la zanja, el terreno cedió y los sepultó instantáneamente.

Durante algunos segundos los otros compañeros presentes se quedaron atónitos y al volver en sí comenzaron a escuchar los débiles gritos que se escuchaban bajo los cúmulos de tierra.

Ellos estaban dando el toque final a la tubería y de repente vimos que la tierra venía sobre ellos y les gritamos pero no les dio tiempo de reaccionar. Yo fui el primero que corrió a ayudarlos. Dos de ellos tenían más de un metro de tierra sobre ellos y el otro podía respirar pues su cabeza sobresalía”, expresó.

Tras agarrar la pala, Aguilar decidió auxiliar con prioridad a Marlon Lemus (20), pues era el que estaba más abajo en la zanja y era quien podía morir asfixiado si no era ayudado con rapidez.

Otro de los compañeros empezó a excavar con las manos para sacar a Miguel Trigueros (52), quien estaba cubierto por completo. Para suerte de estos obreros los bomberos llegaron con rapidez y tras 30 minutos de pánico volvieron a tener aliento.

Para este grupo de obreros la construcción y albañilería no solo es un trabajo, pues por años han compartido vivencias en los múltiples proyectos en los que han sido contratados y perder a uno de estos amigos sería fatal, relata Aguilar.

“En esos momentos uno quisiera tener superpoderes para poder ayudar a las personas que uno aprecia. Con estos compañeros tenemos muchas experiencias juntos. Estos accidentes suceden y pudo haber sido cualquiera de nosotros los que pudo haber fallecido”, finalizó Aguilar, ayer con un tono de satisfacción.