El príncipe Enrique, tercero en la línea de sucesión al trono británico, regresó ayer a Gran Bretaña, tras revelarse que había pasado 10 semanas combatiendo en secreto a los talibanes en Afganistán.
El avión de la Real Fuerza Aérea británica en el que viajó Enrique, de 23 años, aterrizó a la madrugada de ayer en la base Brize Norton de Oxfordshire, centro, tras abandonar Afganistán el viernes por la tarde. Su padre, el príncipe Carlos, y su hermano Guillermo lo esperaban en la base aérea, a unos 80 kilómetros de Londres, tomada por asalto por decenas de periodistas.
El pelirrojo príncipe soldado, conocido en el ejército como el subteniente Gales, descendió del avión vestido con uniforme de camuflaje y cargando una mochila, junto con decenas de compañeros. Esta vez, su característica sonrisa no iluminaba su rostro.
Comportamiento
Enrique está, al parecer, molesto por haberse visto obligado a volver de manera precipitada a Gran Bretaña sin haberse podido despedir de muchos de sus compañeros.
Su viaje se debió a la revelación, en la página web estadounidense Drudge Report, de que participaba en operaciones militares en Helmand.<