17/04/2026
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El príncipe de los apóstoles

Simón o Simeón. Apóstol de Jesucristo y primer jefe de su Iglesia.

Era un pescador del mar de Galilea, hasta que dejó su casa de Cafarnaúm para unirse a los discípulos de Jesús en los primeros momentos de su predicación.

Simón o Simeón. Apóstol de Jesucristo y primer jefe de su Iglesia.

Era un pescador del mar de Galilea, hasta que dejó su casa de Cafarnaúm para unirse a los discípulos de Jesús en los primeros momentos de su predicación.

Junto a él, se unieron a Jesús otros pescadores de la localidad, como su propio hermano Andrés y los dos hijos de Zebedeo, Santiago y Juan.

San Pedro carecía de estudios, pero pronto se distinguió entre los discípulos por su fuerte personalidad y su cercanía al Maestro, erigiéndose en portavoz del grupo.

El sobrenombre de Pedro se lo puso Jesús al señalarle como la “piedra” -petra en latín- sobre la que habría de edificar su Iglesia.

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“Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella”.

Según el relato evangélico, San Pedro negó hasta tres veces conocer a Jesús la noche en que éste fue arrestado, cumpliendo una profecía que le había hecho el Maestro. Pero, arrepentido de aquella negación, su fe no volvió a flaquear y, después de la crucifixión de Jesús, se dedicó a propagar sus enseñanzas.

Muerto Jesús, San Pedro se convirtió en el líder indiscutido de la diminuta comunidad de los primeros creyentes cristianos de Palestina por espacio de 15 años: dirigía las oraciones, respondía a las acusaciones de herejía lanzadas por los rabinos ortodoxos y admitía a los nuevos adeptos, incluidos los primeros no judíos.

Hacia el año 44 fue encarcelado por orden del rey Herodes Agripa, pero consiguió escapar y abandonó Jerusalén, dedicándose a propagar la nueva religión por Siria, Asia Menor y Grecia. En esa época, probablemente, su liderazgo fue menos evidente, disputándole la primacía entre los cristianos otros apóstoles, como Pablo o Santiago.

Se estima que San Pedro murió crucificado el 29 de junio del año 66, según textos históricos. Él no se consideraba digno de morir en la forma de su Señor y por eso lo crucificaron con la cabeza hacia abajo. Muy cerca del circo de Nerón, los cristianos enterraron a San Pedro.

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“Lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos”.