Luego de la tragedia en Connecticut que tiene de luto a Estados Unidos y al mundo entero, ayer se produjo un nuevo tiroteo en un hospital de Alabama, donde el autor fue abatido y tres personas resultaron heridas.
La Policía trataba ayer de reconstruir paso a paso la matanza del viernes en Newtown, Connecticut, una de las peores de la historia de EUA, tras la difícil tarea de difundir los nombres de los 26 fallecidos en la escuela primaria Sandy Hook, entre los que se encuentran 20 niños.
“Nunca vi algo como esto”, dijo el director de la Oficina Forense de Connecticut, Wayne Carver, al desvelar la lista de los 20 pequeños y seis adultos que perdieron la vida, cuando Adam Lanza irrumpió en el colegio disparando a quemarropa.
Dieciséis de los 20 niños tenían 6 años y los demás 7; entre ellos está la puertorriqueña Ana Márquez-Greene y entre los adultos la directora del centro, Dawn Hochsprung; la psicóloga, Mary Sherlach, y cuatro profesoras.
Devastados
Los ciudadanos de la pequeña localidad de Newtown habían esperado ayer con verdadera ansiedad la difusión de los nombres de las víctimas de la matanza, temerosos de encontrar en ella los de algunos niños o mayores conocidos por ellos o por sus familias.
La publicación se había previsto ayer por la mañana, pero la Oficina del Forense retrasó esta “delicada” tarea hasta bien entrada la tarde. Todavía habrá que esperar a mañana -hoy- para obtener oficialmente el nombre y edad de los otros dos fallecidos: Adam Lanza, el autor de los hechos, y su madre, Nancy.
El forense confirmó que el joven mató a Nancy en la casa en la que vivían ambos en Newtown. El teniente de la Policía estatal de Connecticut, Paul Vance, ofreció más detalles sobre la investigación que han estado llevando a cabo desde el viernes.
Desde entonces han encontrado en la escuela y en la casa del autor “pruebas muy buenas” para esbozar “una imagen completa de lo que ocurrió”, en tanto que el testimonio de la subdirectora de la escuela, la única persona que resultó herida y que está evolucionando favorablemente, será “clave” para las pesquisas.
Madre compró las armas
Según los últimos datos ofrecidos por Vance, la tragedia comenzó a primera hora de la mañana del viernes, cuando el joven le disparó mortalmente a Nancy en la cara y después se dirigió en coche al colegio con un rifle Bushmaster 223 y dos pistolas semiautomáticas, una Glock y una Sig Sauer, que su madre había comprado legalmente.
Al contrario de lo que se había informado en un primer momento, Nancy no era maestra de la escuela, aunque tenía alguna conexión con ella.
Ataviado con ropa de combate y con esas tres armas, Lanza consiguió esquivar el sistema de portero automático de la escuela, cuyo cometido era impedir que cualquier persona entrara en el centro durante el día a no ser que se le permitiera el paso; parece que lo hizo rompiendo un cristal.
Después disparó a bocajarro contra la directora del centro, la psicóloga y las otras cuatro profesoras, que trataban de impedirle el paso para proteger a los pequeños, relató la superintendente de la escuela, Janet Robinson. El pistolero le disparó varias veces a cada una de las víctimas con un rifle. Tras la masacre, el joven de tan 20 años, acabó también con su propia vida.
Heroísmo
“Pensé que todos íbamos a morir”. Ese fue el fuerte testimonio de una joven maestra que ocultó a sus 15 alumnos en el baño durante el trágico tiroteo. Luchando por contener sus sollozos, Kaitlin Roig, maestra de primer grado, le relató a la cadena ABC su angustiosa odisea por salvar la vida de los pequeños ante la presencia en la escuela Sandy Hook del atacante.
“Les dije: ‘Sepan que los amo mucho a todos’; pensé que sería lo último que escucharían, pensé que todos íbamos a morir”.
Los 15 alumnos de primer grado se escondieron en un baño oscuro, mientras afuera se oía disparo tras disparo del atacante que mataba a sus compañeros y maestros.
Estaban aterrorizados, por lo que la maestra comenzó un juego para distraerlos, pese al temor de saber que tanto ella como los niños, de entre 6 y 7 años, podrían ser las próximas víctimas. “Silencio”, les dijo a los niños. “Les dije que estuvieran callados. Absolutamente callados”, recordó Roig.
Peter Lanza, el padre del asesino, aseguró que “no hay palabras para expresar lo rotos que estamos” tras saber que su hijo es responsable de las muertes.
Lanza aseguró que su familia está “afligida junto con todos los afectados por esta enorme tragedia”. “Estamos en un estado de incredulidad”, añadió.
Lanza dijo que ha cooperado “plenamente” con los investigadores y que seguirá haciéndolo en el futuro.
“Estamos apenados y tratando de encontrar sentido a lo que ha ocurrido”, concluyó.
Según han informado los medios locales, Peter y Nancy Lanza se divorciaron hace unos 10 años (un evento que algunos vecinos dicen que afectó a los dos hijos de la pareja) y posteriormente él se casó en segundas nupcias hace tres años.
Lanza trabaja en el departamento de administración de una empresa y su hijo mayor, Ryan (24) trabaja en Hoboken (Nueva Jersey). AFP/Efe