El hospital Leonardo Martínez Valenzuela ha sido durante 36 años para el vigilante Joaquín Perdomo su fuente de trabajo y el sustento de sus hijos, a los que vio nacer en este centro asistencial.
El celador también ha sido testigo, en su puesto de trabajo, de la felicidad de muchas parejas de diferentes estratos cuando llevan a sus recién nacidos en sus brazos al abandonar el centro hospitalario que ha sido la cuna de ricos y pobres en los 109 años que tiene de funcionar.
Pese a su antigüedad, el hospital sigue atendiendo a pacientes en las especialidades de medicina interna, ginecología y ortopedia.
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“Ya llevo 38 años de trabajar aquí y he visto cómo el hospital ha cambiado. Antes el cerco era de alambres de púas, la sala de emergencias era de madera y todos los días era gentío el que venía.
Es agradable ver cómo a este hospital han venido pacientes en estado grave y les he abierto el portón cuando se van curados”, expresó Perdomo.
Como él, la enfermera Orfilia Caballero dijo que se siente contenta al servir a los enfermos.
En el centro médico operan todos los días a pacientes con hernias y dolencias en la vesícula.
“Médicos y enfermeras nos esmeramos a diario para sacar adelante el hospital”, expresó Caballero.
José Samara, director del centro asistencial, indicó que todos los años reciben más de 15 brigadas médicas.
En el hospital se brinda asistencia a pacientes que llegan buscando atención en consulta externa. En el mismo inmueble también funcionan una clínica especial para tratar a menores diagnosticados con cáncer y una sala de atención para personas con adicción al alcoholismo.