El juicio contra Saddam Hussein se reanudó ayer por la tarde en sesión pública, con tres horas de retraso y en ausencia del presidente derrocado y de otros cuatro acusados.
Los abogados de la defensa tampoco asistieron a la sesión, ya que decidieron boicotear el proceso para protestar contra el nuevo magistrado, Rauf Rachid Abdel Rahman, a quien reprochan su hostilidad hacia los acusados.
El ex presidente iraquí y los otros siete acusados son juzgados por la masacre de 148 campesinos chiítas de Dujail al norte de Bagdad, que siguió a un ataque al cortejo presidencial en 1982.
El juicio seguirá
A la audiencia sólo acudieron tres de los ocho imputados, ex responsables del partido Baas en la región de Dujail.
Al reanudarse la vista, el procurador general Jaafar al-Musaui, solicitó un nuevo aplazamiento hasta que los acusados ausentes fueran conducidos por la fuerza ante el tribunal.
El juez indicó que el juicio iba a seguir adelante a pesar de la ausencia de algunos acusados, pero añadió que la petición del procurador será examinada en la próxima audiencia.
“Respecto a los tres acusados presentes, el tribunal ha decidido nombrar de oficio a abogados del tribunal, hasta que los suyos regresen. ¿Tienen alguna objeción?” preguntó el magistrado.
El acusado Ali Daeh respondió que había recurrido a abogados “que ya están pagados y que conocen” su caso, aunque lamentó no haber tenido ocasión de consultarlos.
“Su derecho está garantizado. Presente un petición por escrito”, le respondió el juez.
Los abogados de la defensa abandonaron el tribunal el pasado domingo y han planteado once condiciones para regresar, entre ellas el traslado del juicio fuera de Irak “hacia un país donde reine la seguridad” y la libertad de acceso a los acusados”.
La mitad de los acusados, incluidos Saddam Hussein y su hermanastro Barzan al-Tikriti, también salieron de la sala teatralmente el domingo, después de un intercambio de insultos e invectivas con el juez.