“Pero si es una niña”. “Parece que va a hacer la primera comunión”. Los presentes en el salón consistorial no salían de su asombro y miraban incrédulos a la pareja que acababa de ingresar y que llegó a contraer matrimonio civil.
Ataviada con su vestido blanco, Ingrid Vanesa Urrea Rivera, de apenas 15 años, por fin cumplió su sueño: casarse con su novio Marvin Enock Padilla Paz, de 20.
Contrario a otras adolescentes que a su edad tienen otras aspiraciones, ella escogió contraer matrimonio.
La joven, cuya contextura parece la de una niña, es madre de Michelle, una bebé de ocho meses producto del amor con Marvin Enock.
Historia de amor
Ellos son originarios de la aldea Chotepe y se conocieron hace dos años, cuando tenía apenas 12 años y él 18.
Él es jornalero y ella, estudiante. Decidieron casarse, pero por ser menores de edad sus padres debían estar presentes.
Su primer intento de boda fue el viernes 14 de septiembre: vistiendo los mismos atuendos de ayer, llegaron a la alcaldía, pero el padre del joven no se presentó. La boda no se efectuó.
Pero ayer se unieron por lo civil en presencia de sus padres y testigos. “Nos casamos para ser felices porque yo la amo”, dijo Marvin.
Ella asegura que está muy enamorada y también quiere ser feliz.
La boda llamó la atención y según el secretario municipal Aruq Li
AUTORIZADOS Los menores fueron acompañados por sus padres y testigos para legalizar su unión por lo civil.
“Es raro. Son cuestiones excepcionales. Lo normal es que se casen personas adultas con más de cinco años de convivir en unión libre y vienen motivados por la presión de la iglesias a las que ellos asisten”.
Licona detalla que debido a que ya es madre no tuvieron más alternativa que realizar la boda, aunque sean menores de edad.
El artículo 16 del Código de Familia dice que la mayoría de edad se obtiene al cumplirse los 21 años de edad y que sólo los mayores gozan de libre aptitud para contraer matrimonio.
“Como la niña fue madre a los 14 años y concibió de 13, no nos quedó otra salida que consolidar la unión”.
El secretario dijo que los padres de familia deben orientar a sus hijos porque es su tarea.
Llamado a la conciencia
“Estamos viviendo un tiempo crítico; se están perdiendo los valores morales y en los hogares se ha dejado la tarea de educar al televisor y lo peor es que la tv sólo trae malos ejemplos”.
En el hogar se debe educar, no en iglesias o en centros educativos, para que los jóvenes piensen diferente y no ocurran tantos embarazos adolescentes y matrimonios tan jóvenes.
Las bodas civiles han disminuido en los últimos meses, según el secretario, y actualmente se realizan unas 12 semanales.
“Hay semanas que se hacen hasta 35, pero han bajado; en diciembre se incrementan”.
En lo que va del año se han realizado unas 600 bodas, aseguró.
El matrimonio llamó la atención de la iglesia. El sacerdote Javier Santos, párroco de la iglesia San José, aprovechó para hacer una reflexión.
“Nuestra cultura está marcada por la promiscuidad y los adolescentes ven con naturalidad las relaciones sexuales, sin tener la madurez de enfrentar la vida, un trabajo y un respaldo económico”. Por tener experiencias amorosas prematuras, no se cuidan y terminan embarazadas. Aseguró que se debe educar a los jóvenes con responsabilidad y que aprendan a disfrutar con madurez las etapas de su vida. “Los padres
INTENTO El viernes anterior, Ingrid llegó a casarse pero no pudo.
Reflexión
A los 13, 14 y 15 años es muy prematuro que una niña asuma el rol de madre cuando todavía tiene su vida por delante y parece irónico: “una niña cuidando otra niña”, dijo el sacerdote Javier Santos.
CRONOLOGÍA
7 de septiembre
Los contrayentes llegaron a la municipalidad a pedir los requisitos para casarse y les manifestaron que debían contar con la autorización de los padres.
14 de septiembre
La pareja se presentó para casarse, pero el papá del joven no llegó, lo que obligó al secretario a cancelarla porque de acuerdo a ley debía estar presente.
21 de septiembre
Por fin, tras una serie de obstáculos, la pareja de menores logró contraer matrimonio ante el asombro de quienes presenciaban los matrimonios.