La Lima, Honduras.

Después de cuatro días de tragedia, el sol vuelve a brillar en la ciudad del Oro Verde; sin embargo, miles de familias de los campos bananeros aún estaban atrapadas en los sectores más bajos del municipio.

En el sector de Nuevo San Juan, el agua del río Chamelecón poco a poco iba bajando, dejando toneladas de lodo en las calles y viviendas, los pobladores bajaron de los techos de sus viviendas, pero sus rostros eran desgarradores al ver el patrimonio de toda su vida destruido.

Fue hasta ayer que vehículos pesados y de doble tracción lograron entrar hasta ciertos sectores de los campos bananeros, por lo que los pobladores al ver llegar ayudas no podían contener el llanto.

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José Francisco Rivera, habitante de la colonia San Juan, relató que “vivimos momentos de desesperación, mi casa es de dos plantas y al ver a mis vecinos que se estaban ahogando les abrí las puertas de mi hogar, en la terraza albergamos a más de 300 personas, estábamos aglomerados, pero logramos sobrevivir”.

Las imágenes en los campos bananeros de La Lima son dramáticas.
Algunas de las comunidades que quedaron bajo el agua son Campo San Juan Viejo, San Juan Nuevo 1, 2, 3, Flores de Oriente, Copén, Cruz de Valencia, La Protección, Corozales, Limones, Laureles y Mopala, entre otros.

En el recorrido por los campos, los pobladores estaban desconsolados, hambrientos y enfermos, por lo que un equipo de LA PRENSA se solidarizó y auxilió a Melisa Díaz, quien estaba en grave y no tenía ningún medio para salir a un centro médico, fue trasladada a una zona segura y entregada a paramédicos de Bomberos.

Marco Tulio Contreras, miembro de la Asociación de Pastores en La Lima, manifestó que “quedamos atrapados, no tenemos alimento, agua para los niños, algunas madres ante la desesperación están usando agua del mismo río para preparar los biberones, estamos en calamidad, sobrevivimos a la inundación, pero ahora las familias están con hambre, necesidad de agua, ropa y colchonetas”.

Miles de familias piden apoyo, pues por las inundaciones perdieron todo lo que tenían; pero precisan de agua, comida, leche y pañales para los más pequeños.
“Agradecemos a Diario LA PRENSA por haber llegado a este lugar, es el primer medio que da cobertura a la tragedia que estamos viviendo, por su medio hacemos el llamado para que nos traigan ayuda, porque son miles de familias a la deriva”, agregó el pastor evangélico.

En el sector de los bajos o campos bananeros son al menos 20 comunidades, que también vivieron la pesadilla de ser inundadas por las embravecidas aguas.

En la zona se reportan centenares de desaparecidos, familiares están en angustia porque no encuentran a sus parientes en los albergues y hay sectores que aún están bajo el agua, por lo que los rescates continúan haciéndose con lanchas y helicópteros.

La Fuerza Antimaras y LA PRENSA llegaron a otra de las zonas más afectadas en el municipio .

El comandante de la Fuerza Nacional Antimaras (FNAMP), en la zona noroccidental, manifestó que están trabajando con el 100% de su recurso humano, toda la logística de vehículos, lanchas y también están llevando alimentos a las comunidades que hasta ayer estaban bajo el agua.

Rescate

El canal Maya después de ser causante de tanto daño, se convirtió en la vía de rescate para miles de personas que solo podían ser sacadas de sus aldeas en lanchas.

Idalia Ochoa es una de las sobrevivientes de la aldea Flores de Oriente, quien junto a sus tres hijos de siete, cuatro y dos años, fue rescatada y con lágrimas contó la tragedia que vivió.

La Fuerza Antimaras y LA PRENSA llegaron a otra de las zonas más afectadas en el municipio .

“No podría describirle por completo lo que vivimos, tengo mis hijos pequeños y es muy triste tener la muerte de frente, no importamos los adultos, pero estas criaturas no merecen vivir esto, jamás podrán superar algo así porque no dormían pidiendo que saliéramos de ahí porque me decían mamá nos vamos a morir”. Ochoa secándose las lágrimas de su rostro dijo que a pesar de estar ya en un lugar seguro, su miedo no termina porque en el techo de su casa quedó su papá, hermanos y cuñadas.

“Sufrimos demasiado, no merecimos vivir esto de ver a nuestros familiares subidos en los árboles, gracias a las personas que nos rescataron; pero pedimos ayuda porque estamos en la calle, todas nuestras cositas están destruidas”, agregó la pobladora.