Dos menores están siendo atendidos en la sala pediátrica del hospital de área de esta ciudad, luego que en Cuyamel, jurisdicción de Omoa y en el sector garífuna de Travesía fueran víctimas de explosiones en en la víspera del Año Nuevo.
Luis Fernando Menjívar, de apenas 7 años y residente en Cuyamel, fue enviado por su madre María Eugenia a una pulpería del barrio Suyapa a comprar un papel aluminio para envolver tamales a eso de las 6.30 de la tarde del 31 de diciembre y en el referido negocio el niño se quedó viendo como otros pequeños reventaban morteros.
Asegura la madre de Luis Fernando que éste recogió un mortero, tipo cebolla, el cual no había explotado y al friccionarlo con sus manos se activó estallándole en la mano derecha. El menor fue trasladado de emergencia a la clínica de Cuyamel, donde le brindaron los primeros auxilios. Ayer, Menjívar fue trasladado al hospital de área, donde los médicos de turno señalaron que tenía una herida en la palma de su mano.
“Se emplearon cerca de seis horas en el quirófano para recuperar la zona afectada, hasta ayer su evolución era satisfactoria, por poco se salvó de perder el dedo” dijo el director del hospital, Obdulio García.
Otro afectado
Ayer mismo llegó al hospital Roselyn Edgardo Mejía Moreira, de 13 años, cuya mano izquierda resultó quemada después que se quedó “curioseando” cerca deuna pulpería a eso de las 11.30 de la noche, del 31 de diciembre, mientras un grupo de muchachos se divertían prendiéndole fuego a cohetes y morteros.
Mejía Moreira recogió un mortero que habían encendido pero que no detonó al instante. Él agarró el artefacto e inmediatamente explotó en su mano derecha afectándole el dedo anular, el cual prácticamente le quedó colgando de un hilo.
Fuera de peligro se encuentra Luis Fernando, quien llegó desde Cuyamel víctima de una explosión de cebolla.
“Para él las próximas 48 horas son claves”. Si no responde al tratamiento tendremos que amputarle el dedo”, señaló García.
Menor causa un incendio
El Cuerpo de Bomberos reportó que en la madrugada del 1 de enero en la comunidad 9 de Diciembre un niño encendió una estrellita y la lanzó sobre una vivienda de caña brava y manacas propiedad de Maritza Núñez, la cual se incendió de inmediato. Las pérdidas ascendieron a ocho mil lempiras, informó el comandante Hernán Canales David.