'¡Ay!, Padre, no tengo palabras. No hay medicina para mi dolor, perdí a mi hijo, mis nietos y su esposa', repetía llorando ayer Gladys Caballero mientras veía el cadáver de su hijo Alexander Pérez, quien conducía el vehículo de paila que fue arrollado el viernes por una rastra en Amarateca donde perecieron siete personas más.
En el fatal accidente murieron Oneyda Patricia Martínez Paz, 30, Bryant Pérez Martínez, 10, Eddin Alexander Pérez Martínez, 13, y Johny Fernando Pérez Martínez, de 18 meses, esposa e hijos de Alex, respectivamente.
En el pick up viajaban también desde Las Vegas, Santa Bárbara, hacia la capital, los suegros de Alex, Héctor Demetrio Martínez, 60 y Santos Asunción Paz, 52. También iba Nolvia Leticia Martínez Paz, 27 cuñada de Alex. Esta última estaría casándose ayer, pero el destino impidió que cumpliese tan anhelado sueño. Su prometido no podía creer al enterarse de la noticia que le marcó la vida.
La única que sobrevivió fue la niña Johana Martínez, sobrina de las hermanas Martínez Paz y se encuentra en estado crítico en el Materno Infantil en la capital.
Tristes escenas
En el barrio Suyapa de Las Vegas fueron velados cuatro de las ocho víctimas del terrible accidente que ha conmovido a todos. Los cadáveres les fueron entregados hasta ayer a las 2.00 am y llegaron a las 5.00 am a Las Vegas a la casa donde vivía Alex.
La escena en la sala del hogar era desgarradora: estaban los cuatro ataúdes con los cadáveres de Alex y los de sus tres hijos. Los familiares y vecinos de los difuntos aún no se explican por qué les pasó esa desgracia.
Vivía para sus hijos y esposa
Leyli, hermana de Alex, comentó que su hermano era una persona tranquila y se llevaba con todas las personas de Las Vegas. Se dedicaba a vender pan en el sector.
'No tenía vicios, sólo hacía tiempo para sus hijos y su esposa. Le encantaba escuchar música. Sus deseos de superarse eran grandes. Soñaba con tener su casa de dos pisos', recalcó Leyli.
Alex era aficionado al Motagua, sobre su féretro le colocaron una bandera. En el barrio sólo jugaba las potras.
El pequeño Eddin era portero del equipo Pumas Júnior de Las Vegas, sobre el ataúd le pusieron la camisa con que jugaba.
Lastimosamente Oneyda, la esposa de Alex, fue velada y sepultada en el cementerio del sector Las Uvas de Tegucigalpa junto a sus padres y hermana.
Los sueños de los pequeños Eddin y Bryant se truncaron: el primero iría a primer año de ciclo común y el segundo empezaría el sexto grado en febrero.
Los niños se caracterizaban por ser de excelencia académica.
Los restos de Alex y sus hijos fueron sepultados ayer por la tarde en el cementerio de Las Vegas.
Así pasó
Los infortunados viajaban en un pick up. En el kilómetro 22 cerca del puente del Hombre fueron arrollados por una rastra de la empresa de transportes Alejandro. El pesado vehículo era conducido por Denis Geovanny Hernández Escobar, de 28 años, quien fue detenido por la Policía.
El camión bajaba por la pendiente cargado de láminas de aluzinc, con fallas en el sistema de frenos, y al llegar a una curva la parte trasera del trailer impactó en el pequeño vehículo, que circulaba adelante, pasándole por encima. El cargamento se desprendió y quedó esparcido en la cuneta al pasar por encima de los ocupantes del pick up. El conductor del automotor pesado se detuvo a unos metros del puente del Hombre. El vehículo de paila quedó convertido en un amasijo de hierro arrimado a un paredón con tres cuerpos aprisionados en la cabina y los cinco restantes tendidos en la orilla de la calzada.
Los familiares exigen justicia y que apliquen la ley al irresponsable trailero.