Con la incertidumbre que en cualquier momento les caerá encima el techo, el personal de uno de los centros de salud de la López Arellano de Choloma atiende a los pacientes.
El centro médico Francisca Flores de Quiroz se fundó hace 27 años. El personal médico inició sus consultas en una galera, luego se construyó el establecimiento para darle cobertura a los habitantes de la zona.
En la actualidad la infraestructura está deteriorada insuficiente para la demanda.
Situación
Kevin Barahona, médico en servicio social, asegura que hay muchas necesidades. “La estructura es mala, en muchas áreas el zinc ya no sirve. No tenemos un laboratorio para que los enfermos realicen sus exámenes”.
Más de 40 pacientes llegan diariamente entre niños y adultos mayores a recibir atenciones de enfermedades comunes como gripe, tos, diarrea aguda y tuberculosis entre otras.
Según el médico, se chequean hasta 400 mujeres embarazadas cada mes.
Urge la ampliación del recinto y la restauración del techo, la cual no se ha hecho desde hace 20 años, también falta una sala de espera.
“Siempre me dan medicinas, pero el local está bien dañado y no he visto que hagan algo por arreglarlo”, dijo Karla Ponce, residente de la López.
A muchos pobladores se les dificulta asistir a una clínica privada o viajar al centro de salud de Choloma, por lo que acuden al cesamo local, aun sabiendo que las instalaciones están en condiciones deplorables.
Lesly Zapata, supervisora del centro de salud, dijo que para poder abastecer de medicinas, las solicitan con anticipación a la Secretaría de Salud.
“Ahora no recibimos ni gasas. Nos surten lo necesario en cuanto a medicamentos, y cuando son tratamientos los pacientes tienen que pagar sus gastos”, aseveró Zapata. El patronato de la comunidad se ha proyectado, pero es insuficiente.