Gana un Lamborghini y lo choca horas después
Un chofer de camión que ganó un Lamborghini de 380,000 dólares en una rifa de un minisupermercado en Santaquin, Utha, chocó el auto deportivo seis horas después de recibirlo, y ahora planea vender el convertible de 640 caballos de fuerza porque no tiene suficiente dinero para pagar el seguro ni los impuestos que genera.
“Ya tengo ofertas por él. Voy a venderlo”, comentó David Dopp el miércoles. “Tengo facturas por pagar más importantes que un Lamborghini. Tengo una familia que mantener”, agregó.
Dopp, un conductor de camión de 34 años perdió el control de su Murciélago Roadster unas horas después de recibir las llaves de éste al ganarlo en una rifa de la cadena de minisupermercados Maverik.
El convertible verde lima está retenido por su compañía de seguros en un patio de remolques en Utah. La próxima semana será enviado a un distribuidor autorizado en Las Vegas para ser reparado.
Venden obras de un mono pintor
Un simpático mono pintor llamado Pockets Warhol ha vendido sus obras de arte por 400 dólares a compradores de todo el mundo.
Pockets, un mono capuchino, pinta con su cola, manos y pies e incluso a veces con un cepillo. Él vive en la Granja Story Book, un santuario de Primates en Canadá, donde llegó hace dos años.
Los compradores de lugares tan lejanos como Europa e Israel han comprado sus pinturas de colores abstractos. Pockets, lleva el nombre de artista pop Andy Warhol, por su pelo blanco salvaje, pero sus pinturas se dice que son parecidas a la obra de Jackson Pollock.
Debutó por primera vez como pintor hace un año cuando la voluntaria Charmaine Quinn le dio un poco de pintura de niños no tóxica para mantenerlo ocupado.
Ella relata que el mono tiene un toque artístico, pero a veces se desconcentra al grado de comerse la pintura. El dinero que gana con la venta de sus obras contribuyen a financiar un granero para el santuario. 40 de sus pinturas se exhibirán en Toronto.
Cobras sustituyen a los perros como mascotas
Ban Kok Sanga, Tailandia. La venenosa cobra y otras serpientes conviven con los habitantes de una pequeña y pobre aldea del noreste de Tailandia en la que los reptiles han sustituido al perro como principal mascota.
Enclavada en un paraje al que se llega cruzando arrozales y por caminos polvorientos que en la época lluviosa se convierten en un barrizal, Ban Kok Sanga es conocida por la “aldea de las cobras” dado que cuenta con más serpientes que hogares.
“Hay más de 200 serpientes en el pueblo, la mayoría cobras, las guardamos en jaulas y muy pocas veces se han escapado. Casi todas las familias tienen una”, explica a Efe Siwichai, un vecino de 64 años.
La entrada a esta aldea habitada por poco más de un centenar de familias está jalonada de jaulas de diversos tamaños en las que guardan cobras, boas y también a algún que otro macaco y lemur inmovilizados por la tórrida temperatura. “Las serpientes me han mordido en cuatro ocasiones, pero siempre he podido tomar el antídoto a tiempo y no ha dolido”, apunta Siwichai, sentado a la sombra y junto a una boa metida en una jaula demasiado pequeña para su tamaño.
Los vecinos de Ban Kok Sanga elaboran su propio antídoto contra el veneno de la cobra a partir de la cúrcuma (Curcuma zedoaria), una planta local conocida como “wan paya gnoo” cuyas propiedades están reconocidas por los organismos internacionales de farmacología.
Esta poción que mezclan con zumo de lima surte efecto una media hora después de bebida, al inhibir las enzimas tóxicas del veneno de la cobra o el de los miriápodos o escorpiones, muy abundantes en el medio rural de esta región.
La recolección de esta planta y otras destinadas a remedios medicinales es la principal fuente para ganar el sustento en la aldea.
Vince, el bombero de 1 metro 27 centímetros
Ser una persona de baja estatura no es ningún impedimento para trabajar, ni mucho menos para ayudar a otros. Con esta mentalidad sirve como bombero un hombre de muy baja estatura, pues sólo mide 1 metro con 27 centímetros.
Su nombre es Vince Brasco, el más pequeño de todos los bomberos del mundo.
Este hombre pequeño tiene 19 años de edad, y está decidido a servir a la comunidad y alistarse en las filas de los bomberos de su localidad, en la estación en Pittsburgh, EUA, donde ya lleva como voluntario cuatro años.
Vince trata de mantenerse en forma para este trabajo que exige de fuerza y entrena muy fuerte que es capaz de levantar pesos equivalentes a tres veces su peso corporal.
Aún tiene que aprobar los exámenes para poder entrar en edificios en llamas.
Mientras tanto, tiene a su cargo la dotación de las tuberías de agua del cuerpo de bomberos.
Además trabaja medio tiempo en una tienda de electrónicos para continuar con su carrera de enfermero.