El ex jefe de Estado Oswaldo López Arellano fue enterrado ayer con todos los honores en un cementerio propiedad de la familia en Las Tapias, ante la presencia del mandatario Porfirio Lobo Sosa, ex Presidentes, militares activos y retirados y algunos miembros del Gabinete de Gobierno de los dos períodos que le tocó dirigir los destinos de la nación.
López Arellano murió la mañana del domingo víctima de cáncer de próstata en el Hospital Militar, adonde había sido ingresado por sus familiares. A la una de la tarde, el presidente Lobo Sosa y los ex mandatarios Carlos Flores y Ricardo Maduro (Callejas está fuera del país y Roberto Suazo Córdova no pudo venir) le hicieron guardia en la funeraria para enseguida, ya camino al santuario de la basílica de Suyapa, entonaron el Himno Nacional.
El ataúd que contenía los restos del general estaba cubierto por una bandera de Honduras y era conducido y escoltado por diez cadetes de la Academia Militar.
“Estamos consternados por la muerte del general López Arellano. Es una partida que todos sentimos, él fue un Presidente y uno de los hombres que más influyó en toda la historia política del país”, dijo el presidente Lobo Sosa.
“Fue un hombre que impulsó el proceso de reforma agraria y el primer Plan Nacional de Desarrollo”, expresó el presidente del Partido Nacional, Ricardo Álvarez.
Decenas de personas acompañaron al primer jefe de las Fuerzas Armadas hasta su última morada, entre ellos Abraham Benaton Ramos y Manuel Acosta Bonilla, quienes fungieron como sus ministros de Economía y Hacienda, respectivamente.
Antes de llevarlo al cementerio, el padre Carlo Magno, canciller de la Iglesia Católica, concelebró una misa de cuerpo presente en la basílica de Suyapa, que se convirtió en patrona de las Fuerzas Armadas justamente por iniciativa de López Arellano.
Al concluir la misa leyeron acuerdos de duelo de Casa Presidencial, Fuerzas Armadas, Instituto de Previsión Militar, IPM, y la Cámara Junior.
Los restos del ex jefe de Estado fueron enterrados a las cinco de la tarde en un cementerio de la familia, localizado en la comunidad de Las Tapias. Salvas de artillería y de fusilería se escucharon mientras surcaron los aires aviones de la Fuerza Aérea Hondureña, de la cual el hoy fallecido fue su comandante antes de incursionar en la conducción del país.
López Arellano acompañó al coronel Héctor Caraccioli para completar el período presidencial ante la renuncia de los otros dos triunviros: Roque J. Rodríguez y Roberto Gálvez que conformaban la Junta Militar que había derrocado al nacionalista Julio Lozano Díaz, el 21 de octubre de 1956.
Lopez Arellano dio golpe de Estado al liberal Ramón Villeda Morales el 3 de octubre de 1963. Y el 4 de diciembre de 1972 derrocó al nacionalista Ramón Ernesto Cruz.