El presidente electo Felipe Calderón anunció ayer que una de sus máximas prioridades será lograr un acuerdo migratorio con Estados Unidos antes que termine el periodo presidencial de George W. Bush.
En entrevista con corresponsales extranjeros, Calderón dijo que intentará convencer a los legisladores estadounidenses de que tal acuerdo servirá a los intereses de ambos países.
“Nos interesa llegar a acuerdos concretos con la propia administración Bush de manera que debemos trabajar intensamente en los próximos dos años”, declaró.
El presidente saliente, Vicente Fox, durante su mandato de seis años ha tratado infructuosamente de lograr un acuerdo migratorio con Estados Unidos.
Calderón ha dicho que las intenciones de Fox quedaron frustradas por los ataques del 11 de septiembre de 2001.
Ayer, Calderón dijo que intentará aprovechar la atención que ha recibido el tema migratorio en Estados Unidos en meses recientes, a fin de persuadir a Washington a actuar rápidamente.
Actividades
Rubén Aguilar, portavoz de Fox, dijo que el presidente invitará al Partido de la Revolución Democrática a negociar para resolver la crisis política que agobia al país y lograr la reconciliación entre todos los mexicanos.
El presidente electo de México aseguró que durante su gestión intentará mejorar las relaciones con Cuba, Bolivia y Venezuela, tras los fríos vínculos que mantiene con esos países su correligionario, el mandatario saliente Vicente Fox.
Calderón, que se impuso por un estrecho margen al candidato de la izquierda Andrés Manuel López Obrador en los comicios del 2 de julio, ha dicho que su política exterior en la región buscará equilibrar la influencia de Chávez.
Además del gobierno de Venezuela, las administraciones de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile y Uruguay son encabezadas por presidentes de izquierda.
“Quiero una relación respetuosa con todos los jefes de Estado sin excepción y sin prejuicio, incluyendo Cuba o Venezuela o Bolivia,” dijo Calderón.
Congreso no aprueba reforma
La mayoría republicana en el Congreso reconoció el fracaso de la reforma migratoria amplia, al no haber logrado un acuerdo entre ambas cámaras, mientras unos miles de personas manifestaban por la legalización frente al Capitolio.
“No podemos respaldar el proyecto de ley de amnistía del Senado”, declaró el presidente de la Cámara de Representantes, Dennis Hastert, sobre la ley aprobada en mayo por la Cámara Alta, que abriría paso a la regularización de parte de los 12 millones de indocumentados que viven en el país.
Hastert dijo que el proyecto “demócrata” del Senado “no reforzaría la seguridad de las fronteras, sino que las borraría”.